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El Periódico de Aragón

Miguel Miranda

Virando a babor

Miguel Miranda

Vasallos y cortesanos

Hace años un tipo al que yo etiqueté como «el paje» por su capacidad de peloteo para asegurarse un puestecico siempre por encima de sus capacidades, de su titulación y del sentido común, me reprochó que saludara respetuosamente al monarca al que el Rector había invitado al Paraninfo. Lo que al parecer tenía que haber hecho era nadar y guardar la ropa que es para lo que el susodicho demostró siempre grandes habilidades. Se puede ser republicano de convicción y a la vez educado y respetuoso del marco constitucional. Por entonces no sabíamos ni la mitad de la mitad de las andanzas del rey que de emérito tiene más bien poco. Se había construido el mito de que Juan Carlos era el que había traído la democracia, obviando que más allá de su papel, el constructor de la democracia fue el pueblo español, el movimiento obrero, los intelectuales, la gente de los barrios, y los empresarios también, conscientes de que una democracia homologable en Europa era imprescindible para el desarrollo económico, y de los partidos de la izquierda y alguno de la derecha.

De la transición salió lo que salió producto de una relación de fuerzas que estaban ahí, amenazando con el «ruido de sables» un día sí y otro también y el franquismo latente que ahora florece por las esquinas. El monarca acabó de hacer méritos cuando el 23F, si aceptamos la versión de historiadores rigurosos. Lo que ha venido después ha sido la decepción para muchos, ya no por su vida privada y su familia desestructurada sino por sus tejemanejes comisionistas, su falta de patriotismo colocando sus muchos dineros en el extranjero y riéndose de la Hacienda (que está claro que no somos todos). Y después de tantas certezas nada edificantes los súbditos serviles defienden su inviolabilidad y su penosa trayectoria. Hasta su hijo le repudió y ahora los cortesanos andan rodilla en tierra, babeando y proclamando mitos. Los principales enemigos de la monarquía son ellos. Y Juan Carlos, por supuesto.

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