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El Periódico de Aragón

Marian Rebolledo

Al margen

Marian Rebolledo

Sola y borracha

Me da un poco de vergüenza reivindicar esto, porque una ya tiene una edad, pero sí: yo también defiendo mi derecho a volver a casa sola y borracha sin ser atacada y sin pasar miedo. En realidad, lo que defiendo es que cualquier mujer tiene derecho a volver a casa en el estado que le dé la gana con la misma seguridad con la que vuelven los varones. Y no es que yo sea una malcriada, como nos ha llamado a las que pensamos así Isabel Díaz Ayuso. Que no sé en qué momento se convirtió en la portavoz de «la mayoría de las mujeres que trabajamos todos los días para sacar adelante este país», como dijo el otro día. Les voy a decir yo lo que me abochorna: que una mujer que está donde está gracias a la lucha de muchas mujeres que pasaron antes que ella por la vida pública, ahora nos dé lecciones de ética y de comportamiento a las demás. Paso porque los integrantes de Vox estén construyendo la idea de una mujer agresiva que triunfa en un mundo de hombres por sus méritos, y no gracias a los chiringuitos feministas (pobres mujeres que se creen esa mentira, porque siempre seréis súbditas de los hombres de vuestro propio partido, Macarena). Y paso porque siempre habrá mujeres que se sientan más fuertes cuando les da un sitio un hombre poderoso, en vez de sentirse fuertes porque lo son por sí mismas. Pero que el PP, por boca de una mujer como Díaz Ayuso, que es una oportunista, una líder populista de manual, sin más discurso detrás que el Manual de la Perfecta Chulapa, nos dé lecciones de cómo ser la perfecta mujer trabajadora (que entiendo que es pico y pala y a currar, y nada de volver borracha y menos sola: en la cama a las 11 como una mujer de bien), me ofende y me cabrea.

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