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El Periódico de Aragón

Ana Villalba Ciudad

Ana Villalba Ciudad

Alumna de segundo de bachillerato del IES Ítaca de Zaragoza

Una pandemia y seis pizzas más tarde

Alumnos del IES Ítaca viajaron de intercambio al pueblo italiano de Roccadaspide

Tras un largo tiempo de espera debido a diversos problemas causados por la pandemia del covid-19, ha llegado nuestro esperado intercambio con los alumnos de un pequeño pueblo de Italia, Roccadaspide, al que también asistieron adolescentes de Bélgica y Noruega. Una experiencia de una semana que seis alumnos del IES Ítaca hemos podido disfrutar gracias al esfuerzo de muchas personas. El intercambio, formaba parte del proyecto Erasmus + S.I.T.E.S. (Social Inclusion Through Equality in Sport), del que nuestro centro en Zaragoza ha sido coordinador.

Salimos de Zaragoza el 1 de mayo muy temprano, y tras un cansado viaje llegamos a Nápoles, nuestro primer destino. Allí, aún solo los alumnos españoles, visitamos el centro de la ciudad durante toda la tarde y comenzamos a conocernos más.

Al día siguiente, conocimos a los compañeros de los otros países, y juntos hicimos una visita guiada por las ruinas de Pompeya. Nos dividimos en grupos para comer, y antes de volver a reunirnos todos, dimos un paseo por el pueblo actual, y fuimos por primera vez a nuestros alojamientos (las casas de los alumnos italianos, o el hotel en mi caso, ya que no podían alojarnos a todos). Para acabar el día, mientras los que se hospedaban con familias comenzaban a conocerlas, los alojados en el hotel dimos un paseo para conocer la zona, y descubrimos una bella playa a pocos minutos.

El martes, nuestros compañeros italianos prepararon un tour por su instituto después de la bienvenida que nos dieron las principales autoridades de la localidad. Esa tarde visitamos el Castillo de Filomarino, obligada visita al ser reconocido como monumento de la zona, y disfrutamos de un paseo por los alrededores.

El miércoles hicimos diversas actividades deportivas que habían preparado los anfitriones durante toda la mañana. Trabajamos sobre la cooperación, la no segregación por género o capacidad física, en diferentes actividades físicas y juegos. Tras la comida, siguieron las actividades deportivas en el gimnasio de la localidad. El jueves visitamos las ruinas del asentamiento griego de Paestum así como su museo. La guía nos explicó detalladamente la historia de ese emblemático lugar, del que llama la atención el buen estado de conservación de las ruinas .Tras un breve recorrido por el actual pueblo y la compra de algún que otro souvenir, visitamos la ciudad de Agropoli, a orillas del mar Tirreno.

El viernes fue el día más emocional porque era el último día que estábamos todos juntos. Para recordar lo que habíamos hecho, hicimos unas exposiciones por grupos con las fotos más divertidas y después de toda la mañana riendo juntos, nos despedimos con los ojos llenos de emoción, de alegría y de tristeza porque no sabíamos cuándo nos volveríamos a reencontrar.

El sábado, los alumnos extranjeros tuvimos que volver a nuestras casas con mucha pena, pero con muchas cosas nuevas aprendidas. A pesar de los pocos días que estuvimos fuera de nuestros hogares, hemos vivido muchas experiencias y hemos conocido a muchas personas, ahora grandes amigos, que yo personalmente, pero tampoco mis compañeros no vamos a ser capaces de olvidar ni superar.

Todo lo que hemos crecido y aprendido (idiomas, culturas, deportes…), no hubiera sido posible sin la implicación de los profesores organizadores, pero sobre todo, no hubiera sido posible sin la financiación de la Unión Europea, que crea estos proyectos que permiten descubrir tanto viajando por los países miembros.

*Alumna de segundo de bachillerato del IES Ítaca de Zaragoza

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