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El Periódico de Aragón

Daniel Gascón

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El Gobierno español atendió clandestinamente a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, en un hospital de Logroño. Los servicios secretos marroquís se enteraron. En unas horas, 12.000 inmigrantes irrumpieron en Ceuta. Como ha contado Ignacio Cembrero, Moncloa supo que Marruecos había espiado los móviles de la ministra y de algunos altos cargos. En verano, el presidente del Gobierno sustituyó a la ministra de Exteriores por José Manuel Albares, experto en el norte de África. En marzo de este año, el gabinete real marroquí publicó partes de una carta donde Pedro Sánchez señalaba que la propuesta de autonomía de Marruecos respecto al Sáhara Occidental era «la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa». Así, los españoles se enteraban por Marruecos del cambio de postura de su gobierno. España se comprometía a algunas cosas y Marruecos a nada. Algunos dijeron que era un reconocimiento de la realidad o que ni siquiera había cambio, otros adujeron que eran presiones estadounidenses, otros vislumbraban un hub energético en la Península Ibérica. El gobierno filtró la carta enviada, en una traducción de Google Translate, poderío. Argelia mostró su irritación. Para calmarlos, España aceleró la expulsión de un disidente argelino. Un tribunal militar lo condenó a muerte. Argelia firmó un incremento del gas enviado a Italia mientras subía el precio del de España. En mayo un reportaje defectuoso del New Yorker se hacía eco de un estudio del Citizenlab de la Universidad de Toronto que hablaba del espionaje a los móviles de líderes independentistas. El informe no cumplía los criterios académicos mínimos. Una de las funciones del CNI, el organismo acusado por los independentistas, es vigilar las amenazas a la integridad territorial. El independentismo escenificó su indignación; pedían el cese de la ministra de Defensa. Félix Bolaños, ministro de Presidencia, anunció que los móviles del presidente y algunos ministros también habían sido espiados. Nunca un gobierno había confesado esa brecha de seguridad; Marruecos parecía el principal sospechoso. Aunque el responsable de la seguridad de los móviles del gobierno en ese momento era el propio Bolaños, el ataque justificó la destitución de la directora del CNI, que serviría para calmar a ERC. Esta semana Argelia ha anunciado la suspensión del Tratado de Amistad con España. Se detenían las exportaciones y peligraba el suministro de gas. El gobierno dijo que esto último no ocurriría: como no podía ser de otro modo, la negativa extendió la preocupación. España buscó el apoyo de la UE, Argelia mitigó algo sus posturas, allí la prensa dice que no reculará, esperamos nuevos capítulos.

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