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El Periódico de Aragón

Daniel Gascón

Muerte climática en Samarra

Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas, dijo Teresa de Ávila, protagonista de la película que la cineasta aragonesa Paula Ortiz ha empezado a rodar estos días. Cuando comenzó la guerra de Ucrania muchos denunciaron la dependencia europea de los combustibles fósiles rusos. Mientras sancionábamos, mandábamos armas y protestábamos por las atrocidades del imperialismo de Putin, financiábamos la guerra de nuestro enemigo, es decir, el asesinato de los ucranianos. Se adelantaron planes para prescindir del gas y el petróleo rusos. Estas semanas el pánico obedece precisamente a la posibilidad de que Rusia decida dejar de exportar gas a Europa.

A medio plazo, una visión optimista señala el alineamiento de los intereses: paso a energías menos contaminantes y menor dependencia de autocracias; lo que conviene al mundo también es bueno para la democracia. Pero la desconexión podría llegar demasiado pronto, así que recurriremos a fuentes de energía más contaminantes, como el carbón. La UE ha tenido que relajar sus prescripciones al respecto. Alemania ha dicho que reabrirá centrales que no estaban operativas para asegurar la oferta si hay crisis de suministro. En España, también temporalmente, se ha reactivado de forma parcial la central de As Pontes, en Coruña. Hace un par de meses se volaron las torres de la central térmica de Andorra, Teruel: entonces era el futuro, pero el futuro parece que ya no es lo que era.

Hay muchos elementos que no conocemos bien: tenemos que jugar con paradojas, velocidades, pérdidas y ganancias, incertidumbres y consecuencias no deseadas. Saber que nuestro conocimiento es imperfecto debería prevenirnos contra la arrogancia. El incendio de Ateca lo provocó por accidente una empresa de origen holandés que realiza proyectos de superficies degradadas y de reforestación para compensar las emisiones de CO2 a la atmósfera. Mientras Europa sufre olas de calor y los incendios tienen consecuencias terribles en nuestro país, el problema de los incendios y el problema del calentamiento global de origen antropocéntrico se transforman en meme de una batalla partidista, con la típica combinación de simplificación y oportunismo, de reducción de los factores y moralización instrumental, de sensacionalismo estival y caza de chivo expiatorio, de negación pseudocientífica y elevación de la anécdota a categoría: probablemente, lo menos adecuado para afrontar un desafío de estas características.

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