Kiosco

El Periódico de Aragón

Antonio Morlanes

El artículo del día

Antonio Morlanes

Presidente de Aragonex

Incendiar nuestro hábitat, barbarie

Hablando de sostenibilidad y economía circular, centrémonos en el ecosistema forestal en España

Para dar sentido a lo que deseo transmitir en este artículo voy a partir de lo que viene denominándose información oficial, en este caso del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que publicó en 2021 el tercer Inventario Forestal Nacional (IFN3), con datos comprendidos desde el año 1997 al 2007. Esta herramienta nos muestra la situación y características de los ecosistemas forestales arbolados españoles, además nos informa de que ocupan algo más de veintiséis millones de hectáreas, de las cuales casi quince millones están arboladas y unas doce desarboladas, lo que supone el 29 y el 23%, es decir, algo más de la mitad del territorio nacional. La biomasa arbórea total abarca 683 millones de metros cúbicos. Quien desee profundizar más en este conocimiento le recomiendo que acuda a este inventario, quedará muy informado de cómo es el ecosistema forestal en España.

También quiero que sepan que algunas cifras que usaré a partir de aquí nacen del cálculo basado en la lógica que aportan los datos del punto anterior, por tanto puede que no tengan la exactitud que me gustaría, pero sí son aproximativas y nos darán una idea del fin que persigo con este escrito.

Pues bien, si aceptamos que por cada cinco metros cuadrados de bosque debe de haber cuatro árboles, podremos afirmar que en una hectárea habrá unos 8.000 de ellos y que cada unidad de medida de esos cuatro árboles producirá o generará tres kilos de residuos vegetales al año. Por tanto, esto significa que por cada hectárea se habrán producido 6.000 kilos de residuos, lo que nos da un total de 90.000 millones de kilos, o lo que es lo mismo: 90 millones de toneladas de residuos. Con el fin de dar cierre a este ejercicio espero que consideren aceptables estos cálculos.

Estamos en una época en que, debido a la ola de calor que nos azota, España está plagada de incendios, sin embargo, todos los años en mayor o menor medida debemos hacer frente a ellos, por lo que podríamos decir que el fuego no controlado es algo innato del planeta que habitamos. La media de hectáreas quemadas en los últimos diez años ha sido de 30.000, sin duda este año se multiplicará por mucho esta cifra, aunque debemos entenderlo como algo atípico. Esperemos que esta sea su calificación y no lo tengamos que sufrir los años venideros.

Todos hablamos sobre la importancia de la prevención en cualquier situación de riesgo, incluido de cómo debemos trabajar para la protección de la Naturaleza, de cómo usar al máximo el consumo de energías renovables y de cómo esforzarnos en la responsabilidad que tenemos para hacer del mundo un lugar más sostenible. Y, cómo no, conjeturamos que la economía sea circular y, por tanto, conseguir un mejor aprovechamiento de los recursos. Pues bien, en este ejercicio, centrémonos en el ecosistema forestal en España y en particular en su arbolado.

El tratamiento de residuos para generar energía eléctrica produce una media de 6 MW por cada 150 toneladas, teniendo en cuenta que dicha producción ya es neta, o sea lista para uso general, pues el consumo de las plantas de tratamiento ya está descontado, por tanto si cada hectárea produce 6 toneladas año, los 15 millones de hectáreas producirán 90 millones de toneladas año y con ese volumen conseguiremos 3.600.000 MW al año, es decir 3.600 Gigavatios, no es demasiado con relación a la producción total, pero existen valores complementarios que dan mayor interés a este proyecto.

Entre esos valores creo que uno de los principales consiste en la limpieza de los bosques. Esta acción, que debería ser prioritaria, elimina en un elevado porcentaje el riesgo de incendios forestales significando un ahorro importante en los recursos que se utilizan para apagarlos, además de minorizar el riesgo que corren las personas en su extinción; por otra parte significa que comparando el coste de extinción de los incendios con el de la limpieza de los bosques comprobaremos que no hay diferencia dineraria, la hay en la responsabilidad que tenemos de cuidar la naturaleza. Y para terminar, cuidar el ecosistema conlleva proporcionar trabajo a un buen número de profesionales y continuar seguir siendo un país con un elevado porcentaje de masa forestal. Como dato diré que somos el segundo de Europa después de Suecia.

Dediquemos un tiempo a pensar cómo un cambio de este tipo sería capaz de transformar un riesgo en una posibilidad de alta protección para el medio ambiente. Es necesario que dejemos de jugar a corto plazo. Preguntémonos ¿qué se está haciendo ahora? Respuesta: que se juega a la lotería. No se limpian los bosques y, por tanto, se ahorran recursos económicos en ese trabajo. Si la suerte está de nuestro lado (como en la lotería) y no hay incendios, entonces todos contentos. Pero esto no funciona así. Una tragedia de este tipo, miles de hectáreas calcinadas, se transforma en muchos perjudicados, en primer lugar, el propio ecosistema que pierde suelo fértil, para continuar con la fauna que debe huir a otros lugares y para terminar por todas las personas que se ven afectadas por este efecto.

Por cierto, es necesario (y no me cansaré de repetirlo) mucha educación para que se entienda que vivimos con, en y para la naturaleza y por tanto es una aberración atentar contra ella. Y me gustaría que este mensaje llegase en especial a los pirómanos (o pirados), que no deben tener claro el lugar en el que habitan, ya que unos entienden la quema de árboles como un juego y otros intentan sacar provecho de la situación que se produce. Ser personas es lo mejor que nos puede suceder.

Compartir el artículo

stats