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Cándido Marquesán

El Ayuntamiento de Zaragoza, aquejado de alzhéimer

Querría que me explicasen qué afrenta supone para las víctimas del terrorismo de ETA desenterrar a los republicanos de las cunetas

Había hecho el firme propósito de no escribir durante estos dos meses veraniegos. Es bueno, a veces, oxigenarte a la hora de redactar artículos. Pero no he podido resistirme ante el hecho de que el Ayuntamiento de Zaragoza ha pedido retirar la Ley de Memoria Democrática (MD) por buscar la ruptura del pacto de reconciliación entre españoles, al tiempo que ha reclamado impulsar una Ley de Memoria, Dignidad y Reparación de todas las víctimas del terrorismo, facilitando la investigación de todos los crímenes, así como la protección de la memoria de las víctimas del terrorismo y la prohibición de actos de homenaje a los terroristas. La moción ha sido presentada conjuntamente por PP y Cs y ha contado con 16 votos a favor de PP, Cs y Vox y 14 en contra de PSOE, Podemos y Zaragoza en Común.

De verdad, no entiendo nada. El objetivo del gobierno de nuestro ayuntamiento, presidido por Azcón, es enfrentar a las víctimas del terrorismo de ETA con las del franquismo. Me gustaría que me explicase qué afrenta supone con las víctimas del terrorismo de ETA, el desenterrar a los cientos de miles de republicanos, muchos de ellos zaragozanos –¿se entera señor Azcón?– que permanecen en las cunetas. Me gustaría conocer de qué artículos de este proyecto de ley de MD está en contra. Tengo la impresión que le resulta irrelevante su contenido. En definitiva, una excusa para oponerse al proyecto de ley de MD. ¿Por qué necesita el PP ese recurso constantemente? Como señala Pedro Vallín en la página 149 de su libro C3PO en la corte del rey Felipe. La guerra del Estado profundo contra la democracia liberal: «Sin ETA no hay dolor como vehículo de poder. El exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo cometió la indiscreción de admitirlo en prime time televisivo cuando trasladó su confesión de un miembro del PP vasco: «Desde que no nos matan, no tenemos proyecto».

Insisto, ¿Qué tendrán que ver las víctimas del terrorismo de ETA con las del franquismo? Haciendo un inciso, el franquismo es terrorismo puro y duro. Según el Diccionario de la lengua española la RAE. Terrorismo: 1. m. Dominación por el terror. 2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. 3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

¿Cómo calificar las siguientes palabras y los hechos posteriores? El bando de proclamación del estado de guerra de Mola en Pamplona, el 19 de julio de 1936, rezaba: «El restablecimiento del principio de autoridad exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones». El mismo día, Mola se dirigió a una concentración de todos los alcaldes de la provincia de Pamplona con estas palabras: «Hay que sembrar el terror (…) hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobardías. Si vacilamos un momento y no procedemos con la máxima energía, no ganamos la partida. Todo aquel que ampare u oculte (a) un sujeto comunista o del Frente Popular será pasado por las armas». Las alocuciones del general Queipo de Llano constituyen todo un ejercicio de terrorismo radiofónico que dista mucho de los principios de un régimen «justo, católico y humano» como Franco definía al nuevo estado totalitario.

Esta MD no se olvida de las víctimas producidas en los primeros meses en la parte que se mantuvo leal al gobierno legítimo de la República. Todas estas víctimas han sido muy estudiadas y documentadas por la historiografía. Cabe destacar entre otros a los historiadores de plena solvencia académica: Julián Casanova y José Luis Ledesma. El pasado día 22 de julio en su muro de Facebook Julián Casanova escribió: «Desde hace décadas he investigado la violencia anticlerical, contra derechistas, propietarios. en la zona republicana. Nunca la oculté. He defendido respetar los lugares de memoria de los vencedores. Pero no hace falta ponerles más placas en las iglesias ni compensarlos de nuevo». José Luis Ledesma también la ha estudiado a conciencia, como muestra estos dos artículos: La violencia contra el clero español (1936-1939): una interpretación histórica. Y La represión en el Aragón republicano durante la Guerra Civil y su estudio: el caso de la provincia de Zaragoza (1936-1938). Yo también las he reflejado y documentado las víctimas en la parte republicana en algunos de mis artículos sobre la Historia de Híjar. No solo han sido estudiadas y documentadas las víctimas en la zona republicana, sino que también reconocidas y resarcidas durante la dictadura.

Ahora de lo que se trata es de dignificar a los cientos de miles de españoles republicanos enterrados, desterrados y aterrados por la dictadura franquista. Esto no debería ser tema de discusión política en un país democrático. No es ni de izquierdas ni de derechas. Es una cuestión de dignidad y de ética. Y de profundo sentido cristiano. Es algo que no debería generar polémica alguna en una sociedad que se valore a sí misma. Muchos países han reivindicado su memoria, entre ellos Argentina, con la recordadas abuelas o madres de la plaza de Mayo, Perú, Colombia o EEUU. Vamos, que no es pedir el cielo, más bien es pedir lo natural.

Puede que lo que se esconde detrás de esta visceral oposición a la MD, lo explique perfectamente Antonio Cazorla, catedrático de Historia Contemporánea de Europa en la Universidad de Trent (Canadá) autor del libro Franco, biografía del mito: «Pues ya se sabe que los hombres pasan y las piedras, erigidas con billetes robados, quedan. A lo mejor también, cuando algunos nos dicen que miremos a Paracuellos del Jarama y nos callemos, lo único que buscan es que nuestros ojos no se fijen demasiado en sus rascacielos de la Castellana o en las fincas de caza en Extremadura».

Termino con una reflexión del ámbito de la medicina. Como señala, Emilio Mayayo, catedrático de Patología de la URV y Jefe de la Sección de Patología del Hospital Joan XXIII de Tarragona: «Relacionando la memoria histórica con la memoria neurológica, cabe destacar que en el ámbito de la medicina está bien estudiado y se precisa que una de cada tres personas en el mundo sufre un trastorno neurológico. Entre los que hay que destacar el ictus y el alzhéimer. De esta manera sabemos que en España se considera que cada año se producen unos 70.000 ictus y unos 40.000 casos de alzhéimer, considerándose unos 800.000 los enfermos que la sufren en la actualidad. Pudiéndose considerar a estas enfermedades como la primera causa de discapacidad y la segunda de muerte. Además, que uno de los síntomas que producen es la falta de memoria. Si en medicina se están poniendo muchos recursos para solucionar la falta de memoria, no estaría de más disponer de unos cuantos recursos para resolver la falta de memoria histórica, que además de los que la sufren, todos los que pretenden dar una completa solución a la memoria globalizada, lo agradecerían».

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