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El Periódico de Aragón

Editorial

A la conquista del futuro con identidad plena

Aragón ha cambiado tanto en los últimos 40 años que resulta difícil aventurar qué puede ocurrir en los próximos 40. La solución solo la tienen los propios aragoneses, que han demostrado en las últimas cuatro décadas que aúnan las suficientes virtudes como para afrontar el reto con garantías. El presidente del primer Gobierno preautonómico de Aragón, Juan Antonio Bolea, reconoció, poco antes de su fallecimiento, haber visto cumplido su sueño de Aragón. Pues bien, el sueño continúa.

Esta comunidad, en muchas ocasiones poco escuchada, tendrá que hacer un esfuerzo diario y cotidiano para elevar su autoestima y trazar una hoja de ruta más ambiciosa, si cabe, sin olvidar lo mucho que ha conseguido desde 1982, año que marcó un punto de inflexión que le permitió dibujar una identidad propia gracias al refuerzo de su autonomía tras haber acuñado a fuego sus señas de identidad.

Aquellos que nacieron hace 40 años, como el propio Estatuto de Autonomía de Aragón, son los mismos que deben coger las riendas de la transformación de Aragón en un momento especialmente complicado en el que la incertidumbre es el común denominador en esta era global.

Estos jóvenes (algunos de los cuales hablan hoy para EL PERIÓDICO DE ARAGÓN del cambio experimentado por la comunidad en los últimos 40 años) son los herederos de un legado que conviene no olvidar y al que habrá que ir sumándole nuevos hitos. Pero para llevar a cabo esta misión hercúlea será necesario apoyarse en el consenso de los aragoneses, una virtud que tan buen resultado ha dado históricamente para sacar adelante proyectos que ya definen a Aragón como un actor a tener en cuenta a nivel político, económico y social.

La financiación autonómica será otra de las grandes batallas que tendrá que librar la comunidad de forma inmediata. La escasez de recursos para consolidar los puntales de la convivencia (sanidad, educación y servicios sociales) obliga a recibir mayores aportaciones, algo que ha de contribuir también al equilibrio territorial.

Otro de los puntales sobre los que se asienta en Aragón que viene es la autoestima. Creer en la tierra y en sus capacidades es la palanca que ha de abrir el camino a nuevos éxitos porque el mundo que viene exigirá flexibilidad, resiliencia, un rumbo definido y gente, sobre todo gente que empuje.

Hoy, se cumplen 40 años del Estatuto de Autonomía de Aragón, una fecha de la que estar orgullosos y de la que aprender muchas lecciones.

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