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El Periódico de Aragón

Roberto Malo

ALÉGRAME EL DÍA

Roberto Malo

Tomas falsas

Nombres (idea para un cuento): Un hombre y una mujer se conocen, se gustan y empiezan a salir. Él se llama Sergio, ella se llama Natalia. Los nombres son fundamentales. Poco a poco, conforme avanza la relación, se van conociendo más y más. Se hacen más y más confidencias, se abren por entero el uno al otro. Sin embargo, Sergio tiene un secreto, o al menos eso piensa Natalia. Hay algo extraño en él, en cómo la trata, pero no sabe decir qué es. Un día ella conoce a una exnovia de él: se llama Natalia, como ella. «Una tocaya», piensa. Otro día conoce a otra exnovia: también se llama Natalia. Al parecer, medita, ella es solamente una Natalia más, un nombre más en su colección de Natalias. Empieza a desconfiar de todas sus conocidas, especialmente de las que se llaman como ella. Él dice que no es una fijación, que es solo una casualidad, pero ¿lo es? Relato paranoico. Final abierto.

Cada día es único (inicio para un cuento): Cada día que empieza vuelvo a nacer. Cada día soy diferente al que fui ayer y al que seré mañana. Cada día es único y maravilloso. Hoy ha sonado el despertador a las ocho de la mañana. Lo he apagado de un puñetazo y me he levantado de la cama de un salto. En dos zancadas he llegado ante el espejo del baño: hoy soy un hombre blanco de rostro rudo y cuerpo musculoso. No se puede decir que sea guapo –tengo la nariz chata, y eso nunca me ha gustado–, pero estoy bastante bien físicamente, lo que ya es algo. Hay que saber qué soy y a qué me dedico. Pensativo, me miro en el espejo; instintivamente, me cubro con los dos brazos, como si mi reflejo fuera mi oponente, otra persona. Ya está. Soy boxeador. Está claro; mi nariz lo delata pasmosamente. Salgo al pasillo, miro la pared y veo un cartel de boxeo. Hay dos nombres y dos rostros. Me reconozco en uno de ellos y leo mi nombre: Toni Peña. «Soy Toni Peña», me digo. Y sonrío estúpidamente.

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