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El Periódico de Aragón

Nerea Vadillo

‘Changing the Guard’

Un español en Londres escucha hablar de changing the Guard, y por poco inglés que maneje, ya sabe de que le hablan. Un día u otro de su tour por la capital de Europa (le pese a quién le pese), allí estará fiel a su cita con el cambio de Guardia en el Palacio de Buckingham. Todo un hito, una ceremonia, una costumbre. Aunque está vez el cambio de guardia ha ido más allá de lo habitual. Nuevo monarca, nueva primer ministro en una misma semana. Ahí es nada. Y es que como afirmó en su día el que fuera por dos veces primer ministro del Reino Unido, Harold Wilson: «Una semana es mucho tiempo en política».

Cambios sí, pero meramente simbólicos, pues si verdaderamente nos detenemos a analizar, por y desde arriba, la realidad internacional del momento, algo nos resuena familiar en este nuevo orden que respiramos: la crisis energética, la inflación vertiginosa, las huelgas interminables, un presidente estadounidense ineficaz y cada vez más impopular, una condenada invasión rusa de un país vecino y una severa primera ministra británica de derechas, que nos recuerda demasiado a la era posterior a Wilson.

Motivos más que suficientes como para pensar que, al igual que Samuel Santos (Ernesto Alterio), en la serie televisiva La chica de ayer, acabamos de despertar a finales de la década de los setenta. ¿Para qué tanto insistir a nuestros jóvenes en que estudien la historia para aprender de los errores del pasado y no volver a cometerlos? Parece que, como descubrió Phil Connors (Bill Murray) en El día de la marmota, eso nunca sucede. Nuevos personajes, viejas escenas, mismas fotos. La historia se repite. It´s yesterdy once more de The Carpenters suena en la radio. ¿Regreso al pasado? Bienvenidos al ayer.

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