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Opinión

Menos nubes y más claros

España resiste más de lo que se preveía. La noticia de la caída del paro durante el pasado mes de marzo es buenísima; y el récord de la afiliación a la Seguridad Social doblemente esperanzadora. No hay tantas nubes negras, a pesar de la inestabilidad, y se aprecian más claros en la economía española. Estos dos últimos indicadores muestran la robustez del mercado laboral, el cual siempre había demostrado en momentos de crisis uno de los peores comportamientos de la zona Euro.

La euforia nunca es buena consejera para la economía. Pero, en cambio, estamos viviendo un momento de solidez económica. A pesar de la inflación, de la subida de los tipos de interés y de la inquietud del hundimiento y rescate de algunos bancos, el comportamiento del mercado laboral es favorable.

La tendencia es positiva y el crecimiento está esquivando los baches que aún atraviesa la economía internacional. Cabe mencionar, por no resultar exultante, que la cifra de los fijos discontinuos aún debe ser matizada y no atornillada como rotunda porque siguen sin contabilizarse aquellos que están en inactividad. Fue esta semana cuando la AIReF ha puesto el dedo en la llaga de la tasa de paro porque ya no sólo debe ser el principal factor determinante para evaluar la economía, sino que habría que añadir a aquellos que están subdesempleados, por ejemplo.

Y, sin olvidar, que del saldremos más fuertes hemos terminado tres años después de la pandemia por ser el único país de la UE que no ha recuperado su PIB de antes de marzo de 2020. O que seguimos teniendo el doble del paro de la Unión. Estos sin sabores amargan la excelente noticia de cómo se comporta el empleo, pero resulta ser más fidedigna que los aplausos eufóricos de algunos. Hay más claros que nubes, pero seamos realistas. H

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