Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | ALÉGRAME EL DÍA

Día de Reyes

Ojalá los Reyes Magos os hayan traído lo que habéis pedido y que no perdáis lo que ya tenéis. Estos días he estado trabajando como Emisario Real en el Ayuntamiento de Zaragoza, donde animaba un buzón bien hermoso, altísimo y de una anchura considerable; en las fotos lucía la mar de imponente. Hace unos días un hombre se me acercó algo apurado. «Perdona. Hemos tenido un despiste, y te voy a pedir un favor. Mi hijo ha debido de echar sin querer en el buzón, junto a la carta a los Reyes, su carnet de la biblioteca. ¿Podrías buscarlo?». Tras suspirar hondamente al asimilar la información (el buzón era gigantesco y cada día se depositaban cientos de cartas), le respondí sin dudar: «No hay problema. Ven mañana por la tarde, que estaré trabajando, y te doy el carnet. Lo encontraré». Un carnet de una biblioteca es un tesoro sin igual; haría lo que fuera necesario para recuperarlo. Mi seguridad en la respuesta tal vez se debiera al hecho de que al estar encarnando a un cartero de los Reyes Magos, inconscientemente te ves preparado para ejecutar cualquier truco de magia; te sientes como un intrépido aprendiz de brujo. Ya se sabe: todo se pega menos la hermosura, y algo se me tenía que pegar de sus Majestades de Oriente si trabajaba para ellos, ¿no? Me vi a mí mismo sumergiéndome entre miles de cartas (literalmente, no exagero), buscando ese carnet de la biblioteca como quien busca una aguja en un pajar. Pero no palidecí. Por un carnet infantil de una biblioteca uno hace lo que haga falta; el salvoconducto para poder leer incontables libros tenía que regresar a su legítimo dueño. Al día siguiente volvió la madre del portador del carnet a ver si había habido suerte con el objeto extraviado. Por supuesto, como no podía ser de otra manera, se lo entregué en mano con una gran sonrisa de satisfacción. La magia de la Navidad brilla en estos pequeños detalles. Feliz Día de Reyes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents