Opinión | el artículo del día

Las memorias de Javier Lambán

Estamos ante la autobiografía de un apasionado por la política que expone sus hitos para que valoremos su utilidad

Javier Lambán acaba de publicar Una emoción política: Memorias de un servicio a Aragón y España. Una biografía que desde el año 1983 en que es elegido concejal del Ayuntamiento de Ejea (su pueblo) hasta mayo de 2023 en que tiene que abandonar la Presidencia de Aragón por el tsunami electoral del 28-M, supone una experiencia de 40 años en la que, menos ministro y presidente del Gobierno central, ha sido todo. Pienso que, independientemente de ser más pro o anti-Lambán, merece la pena leerlas y pensar sobre ellas o a propósito de ellas. En mi caso, confieso mi estrecha amistad con Javier Lambán, y confieso que he tenido que hacer un esfuerzo para huir de la hagiografía.

En primer lugar, hay que decir que las memorias están muy bien escritas. El libro tiene muchos datos y es ameno. Su intencionalidad manifiesta es la lucha contra el tiempo y el olvido y un manifiesto contra el desprestigio de la política. Pero, sobre todo, yo destacaría que, por debajo de los datos autobiográficos, late en todo momento un pensamiento político bien argumentado. Su referente Azaña suele aparecer con frecuencia y siempre bien traído.

Se trata de un ejercicio intelectual de memoria y reflexión, y tiene una rara honestidad intelectual: pensar y hablar (escribir), incluso un tanto impúdicamente, para que los demás lean y juzguen. Digo esto porque unas memorias siempre suenan a una cierta vanagloria personal. No es éste el caso, pues se trata de unas memorias que tienen una cierta propedéutica, incluso desde una mirada crítica hacia ellas.

Las distintas situaciones, instituciones, épocas, amigos... son él, y siempre tienen un hilo conductor, él, a través de su pensamiento. Independientemente de estar de acuerdo o no con él, hay que reconocer que Lambán sabe mucho de política y es coherente. Siempre mantiene su voz propia. Y, además, nos hace pensar, que es lo mejor que se puede decir de un libro.

Este tipo de libros autobiográficos tiene antecedentes históricos. Desde Las Confesiones de Agustín de Hipona, un modelo de biografía interior. Dice el autor en ellas: no son mis actos los que yo describo, sino a mí: es mi esencia. Constituyen un magnífico ejemplo de introspección como elemento literario. También Montaigne en sus Ensayos dice: yo soy el objeto de mi libro. Íntimo y desnudo. Dudoso de todo, solo cree en la verdad y en la libertad. Sin olvidar a Descartes, que existe pensando. Su pensamiento constituye el argumento fundamental de su existencia. Y llegando a Sartre que, huyendo de toda retórica y como manifestación plena de su existencialismo, define al hombre como la suma de todos sus actos. Bueno, pues Lambán, al final de su extensa vida política, tiene el momento y el derecho a definirse. Y eso es lo que hace en este libro de memorias.

El libro desgrana todo lo que Lambán entiende como digno de destacar a lo largo de su vida, sean aspectos emotivos o políticos. Desde su infancia y juventud en Ejea, Zaragoza y Barcelona hasta el mismo día de su despedida de la Presidencia de Aragón. Desde sus inicios anarquistas hasta su archiconfesada militancia socialdemócrata, siempre argumentada y secuenciada. Desde sus afectos juveniles hacia Cataluña, más bien Barcelona, hasta su profunda aversión hacia el independentismo catalán (nunca hacia Cataluña). Sus reconversiones personales hacia la Monarquía, Iglesia, Ejército y Empresa. Su descubrimiento y amor por Aragón, desde donde predica la unidad territorial de España y la igualdad de los españoles, criticando la discriminación a favor de vascos y catalanes. En mi opinión, quizás el capítulo mejor técnica y políticamente, sea el dedicado al problema catalán hoy. Con muchos datos, algunos de ellos poco conocidos, bien secuenciados y bien argumentados.

Cierra el libro con un claro propósito de concordia mientras caminamos hacia la fecha de España 2036 (centenario de la obscena guerra civil), repitiendo, una vez más, su preocupación por la convivencia pacífica de los españoles, el problema territorial de España, cuya solución piensa que sería la modificación de la CE hacia una España federal, y reivindicando el prestigio y la imprescindibilidad de la política. En su colofón final, habla de su enfermedad y de su familia, encomendándose a la racionalidad y serenidad epicúreas.

En definitiva, estamos ante un libro muy bien escrito, de una recomendable lectura, incluso para los no politizados, pues, al fin y al cabo, se trata de una autobiografía de una persona apasionada por la política y que expone sin ningún pudor sus hitos más sobresalientes para que nosotros ejerzamos de voyeurs y valoremos su validez y utilidad.

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