Opinión | editorial

Sumar y los errores políticos

El proyecto Sumar de la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz ha sumado de nuevo, como ha sucedido desde la ruptura con Podemos, unos malos resultados en estas elecciones europeas, hasta el punto de que Izquierda Unida no ha obtenido eurodiputado. Todo ello ha provocado la renuncia de Yolanda Díaz como coordinadora general del partido pero nadie más ha asumido responsabilidades en el ámbito territorial y tampoco queda claro que, tras ella, alguien más tenga que hacerlo. Pero más que decisiones personales se impone una reflexión organizativa y política.

En Aragón, el espacio político a la izquierda del PSOE deja a Sumar con un contundente retroceso respecto al resultado obtenido en las elecciones generales de julio de 2023 y con muchas incógnitas abiertas a la hora de plantearse esa reflexión que desde Madrid invitaban a hacer desde el minuto siguiente a conocerse los resultados en las europeas del pasado domingo. En la comunidad se destaca que el batacazo ha sido menos que en otras comunidades, que se ha resistido mejor, y que, a diferencia de otros territorios, sigue siendo una opción con más respaldo que Podemos, en caída libre desde las autonómicas y municipales de mayo de 2023. Pero el camino a seguir deja también muchas dudas en el horizonte. CHA, que lidera el proyecto de Sumar en Aragón, con Jorge Pueyo como cara más visible en la comunidad desde que consiguió el acta de diputado en el Congreso, está obligada a abrir ese espacio de reflexión interna. Primero por ser un partido con una dilatada trayectoria en el territorio que conviene preservar y segundo porque quizá llega el momento de decidir si esta confluencia que decidió convertirse en partido político el año pasado sigue teniendo sentido ahora o ha cometido demasiados errores en el camino. Y no cabe duda de que estará mirando de reojo lo que suceda en otras comunidades, cómo afrontan ese mismo análisis formaciones con las que ha ido de la mano en los últimos años como Compromís en la Comunidad Valenciana. Ese efecto de arrastre que puede ser decisivo.

Tampoco escapará a esa reflexión Izquierda Unida, un partido que durante décadas ha sabido aglutinar las distintas sensibilidades internas y que apostó muy fuerte por Sumar y esa necesidad de unidad de la izquierda. Además, el distanciamiento de Podemos no era algo desconocido para ellos en Aragón, llevan años haciendo la guerra por su cuenta y tampoco les ha ido mal a ninguno de los dos. Ni a Chunta, hasta el 2023. Pero en el caso de IU, su discusión sobrepasa las fronteras de la comunidad, será de ámbito nacional el rumbo a seguir y no se antoja un debate sencillo.

Pero lo que se ha constatado con Sumar, dentro y fuera de Aragón, es que la dificultad organizativa es siempre la misma, cómo crear una organización unitaria a la izquierda del PSOE existiendo tanta pluralidad en ese espacio en las comunidades autónomas. Esta dificultad estructural se ha agravado por la ruptura de Podemos y el nacimiento de Sumar, una ruptura con un componente muy de tipo personal pero que, como se ha visto en las elecciones europeas, amenaza incluso con dividir territorios que se consideraban feudos del partido de ámbito no estatal.

Pero no se puede achacar el varapalo de las europeas solo a errores organizativos. También se han dado errores propios y de carácter personal. Por ejemplo la apuesta por una candidata que liderara el proyecto europeo que era una completa desconocida para el electorado aragonés. O que la voz de la candidatura en Aragón fuera otra vez una persona vinculada a CHA sin opciones de obtener plaza en el Parlamento europeo. Quizá todo sume para que el resultado fuera el que fue.

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