Opinión | SALA DE MÁQUINAS

‘Gadir’

La literatura concisa, esencial, de Cristina Cerrada, se ha venido ciñendo a temas actuales, a episodios relacionados con las guerras contemporáneas, ambientados en situaciones límites, en ciudades clausuradas, bombardeadas, en casas que estaban a punto de dejar de serlo, como igualmente se desestructuraban las propias familias que las habitaban.

Novelas sin concesiones, como Hindenburg, como Europa, nos hablaban asimismo de seres descarnados, indefensos, pero decididos a sobrevivir, incluso a intentar encontrar el amor y merecer vivir con algo parecido a la felicidad.

Dado el estilo, la frase corta, la mínima adjetivación, el preciso diálogo y otros recursos de la prosa conceptual, pero rápida y fluida, siempre eficaz, de Cristina Cerrada, no era de extrañar su desembarco, antes o después, en la novela negra. Acaba de hacerlo con Gadir (Lumen), una novela negrísima en su fondo, no tanto en su forma. La historia no es, en esencia, la de un crimen o la de una serie de crímenes, aunque se incluyan en el argumento, y con su lógica importancia, sino la de un tipo a la búsqueda de sí mismo en medio de un bosque familiar de árboles enfermos y fantasmagóricas ramas. Otro superviviente deambulando entre ruinas de guerra.

Todo ocurrirá en el sur, en Barbate, en Cádiz, en una ciudad de Ceuta donde parecen haber ido a parar unos cuantos españoles desahuciados de la justicia, castigados por el destino, pero todavía capaces de urdir tramas realmente peligrosas y ocultas al ojo policial.

Algunos de ellos, como el padre del protagonista, procederán del mundo de las ferias, de las atracciones volantes, empresas nómadas que con sus camiones y carpas llevan la ilusión a los niños y las emociones a los adolescentes en forma de montañas rusas, pulpos mecánicos, rodeos, autos de choque y batidos energéticos. Pero, detrás de las luces de las atracciones brillan oscuros espejos, laberintos de la droga, lugares a los que no se debe ir porque es fácil perderse o encontrarse con alguien indebido… En Gadir, Cristina Cerrada se pierde en la novela negra. Ojalá que no encuentre pronto la salida.

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