Opinión | el artículo del día

El quebrantahuesos desaparece del Maestrazgo

Había dos ejemplares, Masía y Sabino, que se soltaron en 2022 para recuperar la población en la zona pero han muerto

Era de esperar, era cuestión de tiempo. El parque eólico Refoyas, en la muga entre Castellón y Teruel, se ha cobrado un peaje muy alto para las aves. El primer quebrantahuesos que muere en España por culpa de la descontrolada invasión del campo por centrales eólicas.

El quebrantahuesos es un ave mítica como hay pocas. En la década de los 80 apenas quedaban 30 ejemplares en el Pirineo, hoy se han multiplicado y gracias a la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos han llegado a los Picos de Europa, ha colonizado el Moncayo y había una pareja en el Maestrazgo. Digo había, porque los dos ejemplares que se soltaron para recuperar la población en esa zona han muerto.

Masía se liberó en julio de 2022 y cuatro meses después un macho con el nombre de Sabino empezó su vuelos en el cielo de Teruel, pensando en que al cabo de unos años, se afianzara una pareja reproductora en la zona.

Sabino murió electrocutado en agosto de ese mismo año en uno de los miles de torres eléctricas que hay sin aislar, un tema todavía pendiente de corregir desde hace demasiado tiempo. Según fuentes oficiales en 2023 se encontraron 847 aves electrocutadas o colisionadas en tendidos eléctricos, porcentaje que es mucho mayor, ya que muchos tendidos no se vigilan o las aves que mueren son depredadas.

Con la muerte de Masía el pasado 7 de junio en un parque eólico, muere la esperanza de que el quebrantahuesos colonice esta tierra agreste y bien conservada que hubiera sido un nuevo hábitat para la especie.

En 2023 se encontraron bajo los aerogeneradores 2.254 animales voladores. Por tanto no es exagerado decir que los parques eólicos y tendidos eléctricos son un verdadero apocalipsis para aves y murciélagos que sumado a la aprobación de más de 100 nuevos aerogeneradores por parte del MITECO, ha obligado a la paralización del programa de recuperación del quebrantahuesos en el Maestrazgo.

Los responsables últimos de este apocalipsis no son otros que el Gobierno central y el de Aragón a través del Inaga, que siendo perfectos conocedores de esta realidad, no hacen nada por evitarlas. Primero aprueban la instalación de aerogeneradores en zonas donde se hallan las poblaciones más importantes de aves en peligro y luego, pudiendo identificar los molinos más peligrosos, olvidan aplicar los protocolos de que disponen para evitar más muertes. Una triste inacción culposa, una inactividad administrativa, una evidente pasividad de la administración en relación a una prestación o actuación concreta que se debería prestar que en este caso ha supuesto un paso decisivo en la extinción de una esperanza.

El quebrantahuesos está catalogado como «especie en peligro de extinción» y no se debería olvidar que detrás del proyecto de su restauración hay un gran esfuerzo de muchas personas y mucho dinero público para evitar su desaparición, sin que los promotores de los parques eólicos asuman ninguna responsabilidad. Su oficio no parece ser otro que instalar los macabros mecanismos que matan, con el silencio cómplice de las administraciones, a miles de animales protegidos mermando gravemente la rica biodiversidad de estas comarcas.

Estamos ante un hecho muy grave que no se debería frivolizar y debería ser motivo de reflexión, porque hoy ha muerto un quebrantahuesos, pero lo que sucede es que todos los días mueren en los aerogeneradores milanos reales o águilas de Bonelli catalogados como el Quebrantahuesos. En 2023 lo hicieron 59 milanos reales junto a sisones, alondras ricoti, avutardas y todas las aves esteparias catalogadas cuya desaparición nos debería interpelar sobre la aprobación de parques eólicos en zonas donde se encuentran las mejores poblaciones de estas aves y en última instancia sobre el sentido que tiene dictar leyes que las protejan para luego dejarlas morir bajo el peso de la especulación que reina en las energías renovables.

Tal como había sucedido en el Maestrazgo, ya hace tiempo que en el Moncayo y en Cinco Villas se establecieron dos parejas de quebrantahuesos. Todo un éxito en la restauración de la avifauna y de la biodiversidad que se puede ver amenazado por los cientos de aerogeneradores que un ministerio que se denomina para la Transición Ecológica ha permitido instalar en sus zonas de cría y campeo.

De seguir en esta deriva de inacción administrativa e insensibilidad medioambiental, podemos esperar que sigan la misma suerte las águilas imperiales que se están observando en esto entornos. Una rapaz endémica de nuestra península, catalogada en peligro de extinción que podría nidificar cerca de estos parques eólicos y que no es aventurado considerar que tiene grandes probabilidades de terminar como el quebrantahuesos desaparecido hoy.

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