Opinión | SALA DE MÁQUINAS

El precio

El sueño de la independencia de Cataluña y la pesadilla de su política despiertan a la realidad del dinero. Lo único que importa a los Junqueras & Cia es «la pela».

Esta casta de representantes de muy medio pelo no veneran tanto la libertad como el bolsillo. De ahí que poco a poco, uno a uno, vayan cayendo en el olvido (siendo compensado su retiro, eso sí, por generosas pensiones). ¿Quién se acuerda de Quim Torra? ¿Y de Carme Forcadell? Artur Mas… ¿qué hará? ¿No eran grandes líderes, faros de un pueblo oprimido, no deberían seguir en la lucha contra España, en grupos operativos y comandos, atacando infraestructuras y principios de la democracia que dicen aborrecer? ¿No se habrán aburguesado, vendido por una pensión? Eso parece, sí... ¿Lo mismo les sucederá a Rufián, a Toni Comín, al propio Puigdemont...? Dada su catadura y nula capacidad como líderes, está escrito. Muy probablemente, en breve sean sustituidos por otros, como esta Marta Rovira que ahora corta el bacalao en ERC.

De esta buena mujer, la nueva «madre abadesa», tampoco se sabe si anda en fuga, en busca y captura, o en proceso de ser amnistiada. En cualquier caso, muy ocupada grabando vídeos desde lugares desconocidos, como los yihadistas, para amenazar al santurrón de Salvador Illa, al diabólico Pedro Sánchez y al resto de inocentes autonomías del Estado español, a las que se pretende, una vez más, esquilmar.

La exigencia de doña Rovira, cuya manutención en país extranjero, alquiler de vivienda, gasto diario y servicios varios, como jefatura de prensa, nadie sabe quién paga, consiste en que el Gobierno español apruebe un régimen fiscal y económico único, singular y privilegiado para Cataluña. Sin esa condición, Illa no tendrá el apoyo de ERC y, en consecuencia, no será presidente de la Generalitat. Tanto Sánchez, vía ministra Montero, como el propio Illa, se han apresurado a bajarse los pantalones, abriendo negociaciones para transferir a la Generalitat el «cupo» o «cuponazo», consistente en recaudar el 100% de los impuestos y hacer con ese dinero su antojo.

No hace mucho escribí que Sánchez era el «tonto útil» del independentismo catalán. Estaba equivocado: es listísimo. Los «tontos útiles» son los restantes gobiernos autónomos, Aragón, las dos Castillas... Los que pagan. Los de siempre.

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