Opinión | editorial

Zaragoza, más allá del centro

Ahora que se cumple el primer año de los ayuntamientos surgidos de las elecciones municipales de 2023 toca hacer balance, autocrítica y, si es posible, propuestas de futuro. En esa estrategia se enmarca la comparecencia de ayer de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, que tras sus primeros doce meses de mandato parece estar dedicando todos los esfuerzos en marcar diferencias con su antecesor y tratar de imprimir un sello propio a su legislatura con el bastón de mando en las manos. De esa idea nace el anuncio de reformar la avenida Valencia pero también el futuro centro cívico de Parque Goya, la primera escuela infantil de Arcosur y la remodelación de la calle Utrillas. En apariencia son tres proyectos más al calor de un hito en su mandato en el día en el que sabe que toda la oposición intentaría desmontar su castillo de naipes, pero quizá sí añade algo nuevo a su hoja de ruta. La alcaldesa ya no quiere que se le mire como la encargada de ejecutar los proyectos que dejó sin hacer el ahora presidente de Aragón, Jorge Azcón, igual se ha dado cuenta que le da mejores resultados mirar más allá del centro de la ciudad y actuar en barrios alejados de la plaza del Pilar. Este fue, sin duda, el principal talón de Aquiles de su antecesor, acusado muchas veces de estar solo interesado en poner bonitas las plazas y calles del centro y desatender otros distritos. Ahora, quizá sea solo un espejismo pero Zaragoza pasa de hablar de reformas en las céntricas plazas de Santa Engracia o Salamero para centrarse en Arcosur, Parque Goya o Las Fuentes.

No es casualidad, no obstante, que siga la estela de Azcón de intentar dar respuesta a reivindicaciones vecinales metidas durante años en el cajón. En ese contexto se incluyó en el pasado mandato la reforma de la avenida Navarra, por ejemplo, que es la misma idea con la que ahora resurge la remodelación integral de la avenida Valencia con 6 millones de euros de inversión y en cuatro fases. Grandes arterias que se pondrán al día, en la operación plazas y avenidas que bautizó el PP entre 2019 y 2023.

Por eso quizá tiene más valor que entren en juego (por fin) dos proyectos largamente demandados en Zaragoza como son el centro cívico de Parque Goya o la escuela infantil de Arcosur. Primero, porque están muy alejados de ese epicentro inversor que parecía tener hipnotizado al PP en el entorno de la plaza del Pilar. Segundo, porque no son precisamente los barrios más poblados, es decir, los que más votos pueden atraer a favor de la alcaldesa en las futuras elecciones. Y tercero y fundamental, ponerlos en la rampa de salida del próximo presupuesto les coloca en una posición de privilegio con respecto a otros proyectos largamente demandados de otros barrios y desmonta un argumento que debilitaba su gobierno en el pasado. Eso, y tener la nueva Romareda en marcha, allana el camino, que aún quedan otros tres años por delante.

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