Opinión

Aragón mira a China de reojo

Los aranceles a los coches eléctricos han abierto una guerra comercial entre el gigante asiático y Europa que puede golpear a sectores estratégicos para la comunidad aragonesa

Margaret Chen, una de las 100 mujeres más influyentes de China, el pasado jueves en el foro Adea

Margaret Chen, una de las 100 mujeres más influyentes de China, el pasado jueves en el foro Adea

El gigante asiático extiende sus tentáculos por la aldea global, pero seducir a este país, a su Gobierno y a sus inversores no resulta sencillo. China se resiste y el contexto internacional y la incipiente guerra comercial con Europa no ayudan precisamente. Bruselas ha anunciado que a partir del 4 de julio impondrá aranceles a la importación de vehículos eléctricos chinos que pueden ser de hasta el 48% para tratar de frenar las subvenciones que da Pekín a sus fabricantes. La respuesta asiática no se hizo esperar y esta misma semana anunció que abrirá una investigación a la carne de cerdo procedente desde España, lo que impactaría de lleno en uno de los subsectores más relevantes para la actividad aragonesa, el porcino. Se trata del primer capítulo de un desencuentro que puede traer importantes consecuencias a la economía europea, pero cuyos efectos podrían ser muy notables para Aragón. 

La comunidad ingresó en el último año alrededor de 320 millones de euros por la venta de estos productos a China, que se ha convertido en un nicho de mercado para empresas como la aragonesa Grupo Jorge, cuya facturación ronda los 2.000 millones. Es solo un ejemplo. La cifra de exportaciones al gigante asiático es elevada, pero la factura puede ser todavía mayor si finalmente Stellantis descarta poner en marcha una gigafactoría en Figueruelas (Zaragoza) para la fabricación de baterías para coches eléctricos. Su inversión prevista ronda los 2.500 millones y comportaría la creación de alrededor de 3.000 puestos de trabajo. Por no hablar del liderazgo que la fábrica otorgaría a Aragón, ya que se situaría a la vanguardia de la movilidad eléctrica. Pero todo se puede ir al traste como un castillo de naipes, no solo porque hay alarma tras la caída en la demanda del coche eléctrico en Europa, lo que ha obligado a llevado a cancelar algunos proyectos de este tipo en Alemania e Italia, sino porque se da la circunstancia de que la multinacional pilotada por Carlos Tavares ha negociado una alianza con CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, para ejecutar la gigafactoría en el municipio de Figueruelas. 

En este escenario, una guerra comercial de dimensiones imprevisibles sería devastadora para las expectativas de una comunidad como Aragón, cuyo PIB se cimenta en buena medida en sectores como la automoción y la agroalimentación. Además, puede condicionar alguna de las potenciales inversiones en áreas como la logística y la tecnología, donde Microsoft y Amazon Web Services (AWS) ya han realizado su apuesta por Aragón.  

Quizá sea el momento de volver a sembrar porque tarde o temprano los caminos de la comunidad y el gigante asiático se cruzarán

La comunidad ha tratado de seducir a China desde hace más de un lustro. Fue el expresidente Lambán quien organizó hace casi seis años una misión comercial que abrió una vía de entendimiento con Pekín. Fue durante la celebración de la Exposición Internacional de Importación de China (CIIE), presidida por el presidente del país, Xi Jinping, y a la que asistieron personalidades como Jack Ma, de Alibaba y el cofundador de Microsoft, Bill Gates. En aquel viaje, incluso tuvo lugar una visita a la sede de la empresa del fabricante de baterías DLG Power Battery. De esto hace más de cinco años. La expedición generó grandes expectativas, pero la pandemia las frenó en seco. Ahora, Aragón aparecía de nuevo en la agenda de la potencia mundial, atraída por la buena reputación y por la apuesta firme por las energías renovables, algo en lo que quiere poner el acento Pekín. Pero ha aparecido una piedra en el camino.

La presidenta del China Club Spain y una de las 100 mujeres más influyentes en el exterior, según el gobierno chino, Margaret Chen, participó el jueves en el foro de directivos de Adea, y subrayó que los inversores de su país «están buscando oportunidades de verdad, sobre todo con renovables y ‘join ventures’ para componentes de coche, fábricas de paneles solares...», pero necesitan «confianza». Y el marco actual no contribuye precisamente a ello. «España está virgen. Queda mucho por hacer», subrayó.

Quizá sea el momento de sembrar, de nuevo, y esperar a que escampe la tormenta. De lo que no cabe duda es de que, tarde o temprano, la conexión entre Aragón y China será una realidad.