Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Crímenes domésticos

Una de las variantes de la novela negra es el llamado domestic noir. Como su nombre indica, se trata de una ficción criminal ambientada en el claustrofóbico medio de una familia. No de un clan corriente, claro está, sino de un grupo familiar con numerosos secretos, conflictos, odios y misterios que resolver.

O de dos clanes o familias, según vemos en Vidas perfectas, una de las películas de mayor éxito en la actual cartelera. Justificado por la buena actuación de dos actrices estelares, Anne Hathaway y Jessica Chastain, y por una generosa y lujosa ambientación que recrea la Norteamérica de principios de los años sesenta, aquellos Estados Unidos prósperos y más bien blancos de los Kennedy, la Coca-Cola y los viajes a la luna.

El tema de fondo de Vidas perfectas, no tan infrecuente en el género negro (recuérdese La mano que mece la cuna) es la maternidad. Cuestión de enorme relevancia en aquella sociedad wasp regida por el supremacismo, el protestantismo, el capitalismo y el puritanismo, todo ello en un cóctel orientado al triunfo individual (del caballero americano) y familiar (extiéndase aquí el éxito a las señoras).

Dos de ellas, jóvenes y bellas, y madres, respectivamente, de dos muchachos de la misma edad, asimismo sanos y hermosos, comparten vecindad en una urbanización de alto nivel. El de sus vidas económicas y sociales será asimismo muy alto, casas de tres plantas, coches de lujo, los mejores colegios para sus hijos... Hasta que, en ese idílico entorno, se produzca una desgracia, en apariencia fortuita, todo se tambalee y se resquebraje como una caja de cartón ese mundo manufacturado como el modelo genuino para una impecable sociedad.

La película reconstruye fielmente el esquema machista y el rol fundamentalmente pasivo de aquella mujer y esposa norteamericana condenada a limitarse al hogar y a servir al marido en su carrera, tal que Jackie con JFK, la señora de Lyndon Johnson, la señora de Richard Nixon o las esposas de cualquiera de los potentados de la época. Y, sin embargo, pese a tanta represión, frustraciones, envidias, deseos encubiertos o apenas reprimidos antes o después acabarán por surgir problemas, divorcios o, como en el caso de Vidas perfectas (¿acaso puede haberlas?), la sombra del crimen.

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