Opinión | EL ARTÍCULO DEL DÍA

¡Es la política, amigos!

«Señor Sánchez: usted ha aprobado una ley de amnistía con la única pretensión de conseguir el Gobierno de España y en estos momentos va a negociar una ley de financiación para Cataluña con la única finalidad de que Salvador Illa sea elegido presidente de la Generalitat con los votos de ERC». Expresiones similares a estas son utilizadas por el PP y Vox para criticar estas medidas, aunque ojalá lo dijesen tal como yo lo acabo de escribir, ahorrándose los innumerables insultos y descalificaciones variadas con las que suelen acompañar este tipo de argumentos.

Sinceramente, creo que no le falta una parte de razón a la oposición cuando realiza este tipo de valoraciones porque ¿qué es la política sino una actividad humana, que persigue la formación de mayorías con las que acceder al gobierno de las instituciones, para conseguir acuerdos y aprobar normas que organicen mejor la vida social? Parafraseando a aquel ex vicepresidente del Gobierno de Rajoy, delincuente convicto y confeso del PP: ¡Es la política, amigos!

Debo aclarar que soy un ferviente defensor de la amnistía para los encausados en el llamado procés independentista catalán, como lo fui anteriormente de los indultos, con el objetivo principal de generar dinámicas de entendimiento con la mayoría de la sociedad catalana. La historia electoral reciente nos ha demostrado que esas medidas de gracia, de tender la mano, de perdonar en definitiva, están siendo muy positivas para conseguir rebajar el suflé soberanista que ya no es mayoritario en Cataluña. Posiblemente, si el PSOE no hubiese necesitado los siete votos de Junts para formar gobierno, quizá no hubiera tramitado y aprobado el pasado 10 de junio la Ley Orgánica 1/2024, conocida como ley de amnistía, a poco más de seis meses desde la constitución del actual Gobierno de Pedro Sánchez. Seguramente se hubiera tardado algo más de tiempo, aunque estoy totalmente seguro que la amnistía habría llegado antes o después, con el objetivo enunciado en la propia ley: la normalización institucional, política y social que ya empieza a percibirse en la sociedad catalana.

Si creemos en la democracia y yo creo en ella fervientemente, hemos de afirmar rotundamente que el electorado no se equivoca nunca y de las elecciones generales del 23 de julio pasado salieron unos números que, para formar un gobierno progresista, hacían inevitable el apoyo de todos los grupos parlamentarios. PP y Vox se quedaron en minoría, afortunadamente. Y de nuevo se han quedado en minoría en la votación de la ley de amnistía. Siento volver a repetirlo porque lo hago con el mismo tono que tantas veces utilizó Rodrigo Rato para burlarse de los diputados de la oposición: ¡Es la política, amigos!

Y tres cuartos de lo mismo va a ocurrir en las negociaciones del PSC con ERC para conseguir la investidura de Salvador Illa. ¿Habrá un régimen económico de financiación singular para Cataluña? Evidentemente sí porque Esquerra Republicana tiene veinte votos necesarios para que el PSC de Illa, que fue la lista mayoritaria en las elecciones del pasado 12 de mayo pueda formar gobierno y se evite la repetición electoral. De nuevo he de afirmar que los electores no se equivocaron tampoco ese día. ¿Si el PSC no necesitara el voto de ERC se aprobaría un nuevo sistema de financiación para Cataluña de manera tan inmediata? Posiblemente no. Pero también me pregunto: ¿Acaso no es necesario modificar el actual sistema de financiación de las comunidades autónomas que lleva diez años caducado?

Evidentemente, para formar gobierno y evitar la repetición electoral se va a reformar el sistema de financiación, empezando por Cataluña. Y con él, también se revisarán los del resto de comunidades autónomas de régimen fiscal común, que somos todas menos Navarra y el País Vasco, con el objetivo de alcanzar un nuevo acuerdo de financiación que es absolutamente necesario. Y los que confiamos y defendemos al actual gobierno de coalición estamos convencidos de que el nuevo modelo que se negocie y se apruebe respetará los principios de equidad y de compensación interautonómica de desigualdades que lo han de regir.

Me hago una última pregunta: ¿Recuerdan ustedes los acuerdos de José María Aznar del PP, con la CiU de Pujol y con el PNV de Arzalluz para conseguir ser investido presidente del Gobierno de España con sus votos en 1996? Fue célebre la frase de Arzalluz aquel mes de abril de 1996: «He conseguido más en 14 días con Aznar que en 13 años con Felipe González».

¡Es la política, amigos!

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