Opinión | TERCERA PÁGINA

Chapapote en la fiscalía

En el imaginario colectivo ha quedado inscrito para siempre el naufragio del Prestige frente a las costas gallegas. Aquellos «hilillos» que salían del barco hundido, tal y como lo describió un político bastante simplón, terminaron siendo el mayor desastre natural acaecido en nuestros mares. El entonces fiscal de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García Ortiz, se dio de bruces con una sentencia absolutoria, en primera instancia, que la Audiencia de A Coruña dictó en 2013.

Esa galleta de chapapote, en forma de sentencia absolutoria, pringó la actuación del fiscal de Medio Ambiente de un color negruzco, olor desagradable, y escaso brillo. En nuestro país, estamos acostumbrándonos a cierta cotidianeidad, nos hemos acostumbrado a que la mediocridad triunfe, y eso es lamentable. Siete años más tarde, con Dolores Delgado en aquel momento Fiscal General del Estado, García Ortiz accede a fiscal de Sala y es nombrado Fiscal Jefe de la Secretaría Técnica.

El hombre de máxima confianza de la Fiscal General del Estado se convierte así en la «mano de la reina» –Juego de Tronos–, y con la apertura de las diligencias de investigación 30/2020 por la Fiscalía Superior de Madrid, abiertas «únicamente» contra el fiscal anticorrupción Ignacio Stampa, comienza a escurrírsele entre sus dedos ese líquido viscoso, negruzco y pestilente.

Es el inicio del «complot» contra el fiscal Anticorrupción Stampa, en el que entran en juego nuevos actores, un excomisario que lo grababa todo, un despacho de abogados regentado por un exjuez expulsado de la carrera judicial, una compañera sentimental de ese juez, que es a su vez, la Fiscal General del Estado. La trama consigue sacar al fiscal Stampa de Anticorrupción, pero este se defiende, y ya ha conseguido cuatro condenas contra la Fiscalía General del Estado por los desmanes que se cometieron contra él.

Dolores Delgado dimitió y fue remplazada como FGE por Álvaro García Ortiz, y este, en una especie de quid pro quo, la nombró Fiscal Togada Jefe de lo Militar del TS, nombramiento que el Tribunal Supremo anuló, entendiendo que la fiscalía «había incurrido en desviación de poder». García Ortiz insiste y entonces la nombra Fiscal de la Memoria Democrática y el TS lo tumba también.

El CGPJ el año pasado consideró que García Ortiz no era idóneo para el cargo de Fiscal General del Estado. También ha sido reprobado por el Senado, y ahora, está a punto de ser investigado por un presunto delito de revelación de secretos. El chapapote persigue al Sr. García Ortiz. Debe dimitir, la virtud es una necesidad.

Suscríbete para seguir leyendo