Opinión | EDITORIAL

El día uno de la nueva Romareda

La construcción de la nueva Romareda echará a andar hoy con la primera fase de las obras. El proceso comenzará con el derribo de la antigua Gerencia de Urbanismo y del edificio del Cubo. Posteriormente, le llegará el turno a la grada del Gol Sur. Será el primer paso de una operación de enormes dimensiones que culminará con el levantamiento de un estadio totalmente nuevo en el mismo espacio que el actual, moderno, adaptado a los tiempos, con capacidad para 43.110 personas para los partidos de fútbol y de algo más de 50.000 en los conciertos y que, según las previsiones de Idom, consultora encargada del diseño del campo, estará terminado para finales de 2027, listo para que el Real Zaragoza regrese a casa y finiquitado más de dos años antes del Mundial de fútbol de 2030.

Si no hay un encarecimiento de las obras, algo previsible en una coyuntura inflacionista como la actual, el coste del estadio será de 148,5 millones de euros sin IVA. Después de numerosos proyectos fallidos a lo largo de las últimas décadas, con un sinfín de pataletas políticas y hasta la intervención de la justicia, la construcción de un nuevo estadio de fútbol para la ciudad por fin va a empezar a ser una realidad. Va a ser posible gracias a una fórmula que no ha tenido fisuras: la unión del Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Real Zaragoza, partícipes en un porcentaje similar de la sociedad que ha impulsado el campo. Esas sinergias entre las dos instituciones públicas y la SAD han hecho posible este momento dotándolo de una fuerza económica, política, jurídica y económica imprescindible.

Cuando esté acabado, Zaragoza contará con un estadio multidisciplinar, la lujosa casa donde jugará el Real Zaragoza. Alrededor del recinto también nacerá una nueva actividad comercial y la zona seguramente se revalorizará. Mientras el campo esté en construcción, el equipo aragonés jugará una temporada, la que comenzará este verano, con la grada sur derribada (el primer partido como local será en la cuarta jornada ante el Elche, ya en septiembre), y en agosto de 2025 se mudará al Parking Norte para disputar allí sus encuentros en un recinto modular cuya instalación costará entre 8 y 10 millones de euros.

Las obras en La Romareda y su entorno se prolongarán durante más de tres años, con ciertas afecciones en el barrio, los negocios y para el hospital Miguel Servet, el principal referente sanitario de Aragón, que habrá que tratar de minimizar. Los primeros trabajos de derribo los llevará a cabo desde hoy la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por OHLA y Deltapunt 3000, adjudicataria de las obras por valor de 3,1 millones de euros.

Es una buena noticia que por fin se inicie la construcción de esta infraestructura singular. La apoteósica e histórica actuación de Bunbury el sábado por la noche despidió de modo definitivo a la vieja Romareda, en pie desde 1957. Arranca ahora un proceso complejo para el que hay que reclamar rigor, responsabilidad y buenas prácticas. Al final del camino, Zaragoza y el Real Zaragoza tendrán el estadio que merecen y Aragón ganará un nuevo icono arquitectónico.

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