Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Manlor

Hay que felicitar a las Cortes de Aragón y a su presidencia por incorporar la Aljafería al circuito de festivales, donde incomprensiblemente no figuraba. Lo ha hecho con un festival de altura: Manlor.

Nombre tan poético como acertado, compuesto por el acrónimo de Manrique y Leonor, protagonistas de El Trovador de García Gutiérrez, cuyo argumento, trasladado en 1853 a la ópera por Verdi, transcurre en parte en la propia Aljafería.

Este nuevo festival de música y danza, Manlor, viene celebrándose dentro del mágico recinto de la Aljafería con una oferta de música y danza programada con exigentes criterios de calidad (no en vano está detrás la mano de Sergio Castillo).

La magia del escenario depara efectos naturales como un atardecer, un soplo de brisa que trae el perfume de los naranjos del patio, el cielo estrellado o eléctricamente atravesado por los rayos de una tormenta. Bóveda celeste, arquitectura taifal, árboles, jardines… ¿se puede pedir más? Así, por ejemplo, y como para que el efecto dramático y romántico del recital de la soprano Miren Urbieta-Vega fuese subrayado por el aplauso de la naturaleza, la tarde de su recital llovió, tronó, cayeron relámpagos, integrándose todo ello como atrezzo natural o telón de fondo del pórtico norte del palacio, entre los arcos polilobulados y la cercanía del mihrab. La memorable actuación de esta extraordinaria y premiada soprano donostiarra, dueña de una voz prodigiosa, tuvo dos partes bien diferenciadas.

La primera, más popular, dedicada a temas de zarzuela, con los nombres de Sorozábal, Chapí o Moreno Torroba de fondo. Acompañada al piano por Rubén Fernández Aguirre, Miren Urbieta-Vega atacó en la segunda parte -de modo magistral- arias operísticas de La boheme, Turandot o Manon Lescaut.

El Festival, en el que ya han participado Capella de Ministrers&Charles Migraner, María José Llergo o La Mov, continúa mañana martes con la Compañía de Danza de Daniel Abreu y finaliza el jueves con Katharsis Ensemble.

Un éxito que las Cortes aragonesas harían muy bien en afianzar como ciclo y referencia cultural, dando continuidad a una cita a la altura de su rango institucional y de la historia de la Aljafería.

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