Opinión | con sentido/sin sentido

‘Broken Britain’: aviso a navegantes

El reciente triunfo laborista pone fin a un proceso de deterioro de los servicios públicos que empezó en 1979, cuando Thatcher desmontó el Welfare State en nombre del nuevo credo neoliberal que también asumió la «Tercera vía» del laborista Tony Blair. Cualquier británico podía convertirse en un pequeño capitalista y en ese paraíso individualista sobraba todo lo público... Ese Estado de bienestar, dinamitado por la Dama de Hierro, había sido construido, con lógica keynesiana, tras el sorprendente triunfo del Labour Party en 1945; ese valeroso pueblo, que se había sacrificado en la guerra, apostaba ahora por lo común frente al liberalismo emblematizado en quien les había llevado a la victoria. Churchill perdió porque el pueblo había aprendido la lección de 1918: tras verter «sangre, sudor y lágrimas» en las trincheras se refrendaba el dominio de las élites. En el revelador documental El Espíritu del ‘45, Ken Loach relata ese proceso ilusionante que fue encadenando la nacionalización de los sectores estratégicos, la reindustrialización y la creación de servicios públicos hasta llevar a la working class durante las décadas centrales del siglo XX a las mayores cotas de bienestar que jamás se han conocido. Los capitalistas seguían ganando, pero dentro de unas reglas de juego que propiciaba la fiscalidad y otros equilibrios compensatorios. La pérdida del Imperio, la crisis del petróleo, la avaricia del capital globalizado, entre otros factores, pusieron en crisis el sistema, al tiempo que el nuevo credo free market de la Escuela de Chicago seducía a las clases medias. Los sindicatos y los trabajadores resistentes no pudieron detener esa nueva ola que ha ido llevando al país a una ruina acrecentada por el populismo del brexit. El reto del premier Starmer para reconstruir broke Britain es colosal: al menos en 1945 la ciudadanía no estaba desfondada y desideologizada. No sé si aprenderemos esta lección de la Historia...

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