Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Emigración: problema o solución

El tema de la emigración supone uno de los grandes retos del futuro.

En algunos países europeos, como Francia, Gran Bretaña o Suecia, sus causas, efectos y consecuencias han venido interactuando desde las grandes mareas migratorias procedentes de la descolonización o del exilio político de tantos pueblos como fueron golpeados por dictaduras. Años sesenta, setenta... El aspecto, la propia arquitectura de Londres o París iban cambiando. Nos asombraba ver en el corazón de esas metrópolis los primeros barrios copados por árabes o paquistaníes, pero no visitábamos las barriadas que en las afueras de esas grandes capitales iban escondiendo la miseria, la droga, otras lacras derivadas de la falta de integración, de la ausencia de planificación... El resultado, desde el punto de vista social y cultural, lo estamos viendo hoy en Francia: amplio descontento y auge de la ultraderecha.

En España, sin llegar a esos extremos, comienzan a verse con claridad efectos nada deseados de la emigración: muerte en el mar, pisos-patera, barrios donde la droga campa, menores delincuentes, guetos, violencia de bandas callejeras, prostitución y trata... Por otro lado, no hay que olvidar los claros beneficios que han venido aportando los flujos migratorios: aumento y rejuvenecimiento de la población española, fuerza laboral en sectores donde la población autónoma prefiere abstenerse, riqueza cultural... Dándose, en cualquier caso, la impresión de que todos esos factores ocurren al azar, al margen de una inteligencia que los programe y prevea.

En Aragón, donde los emigrantes suponen ya una ancha base de la pirámide demográfica, y son mayoría, laboralmente hablando, en determinados sectores, se echa en falta un tratamiento integral.

Partiendo de su realidad, por supuesto, del estudio y estadística de sus procedencias, condiciones, religiones, números y niveles de inclusión, adaptación e integración, así como de las medidas administrativas, sociales y políticas para convertir su viaje a España no en algo indeseable, incluso en una amenaza, sino en un elemento de progreso. Conocer quiénes y cuántos son nuestros emigrantes, cuándo y cómo llegaron a Aragón, qué trabajos han realizado o en qué puestos se pueden desempeñar parece la condición previa a cualquier planificación certera.

De cómo se trate la emigración dependerá su resultado final: problema o solución.

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