Opinión | erre que erre
Vuelven los peores años del PSOE aragonés

Fernando Sabés, Mayte Pérez, Javier Lambán y Juan Antonio Sánchez Quero (de izquierda a derecha) en el último Comité Regional del PSOE. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Viendo imágenes del reciente congreso del PSOE en Sevilla, descubrí en las primeras filas a Ciprià Ciscar, todo un veterano del partido que quizás a muchos no les suene de nada, pero que tuvo que lidiar y mucho con los socialistas de Aragón desde su cargo de entonces como secretario de organización del partido a nivel nacional (1994-2000). Quizás fueron los años más convulsos para el partido en Aragón (aunque han tenido desencuentros históricos con la organización federal) y en buena medida recuerdan y mucho a la situación que se vive ahora. Porque bien puede decirse que salvo los doce años de liderazgo de Marcelino Iglesias, las crisis orgánicas en el partido, por unas u otras causas, han sido muy continuas.
Es verdad que la etapa de Santiago Marraco no fue tan dañina como la actual, pero no hay que olvidarse que Madrid ya mandaba sobre las tesis de Aragón. Solo hay que recordar cuando aquí se quería a Mariano Berges como alcalde de Zaragoza para sustituir al fallecido Ramón Sainz de Varanda y el PSOE de Felipe y Guerra colocó a Antonio González Triviño (que estuvo 10 años). Y eso ya generó mal rollo. Los cuatro años de José Félix Sáenz Lorenzo como líder del partido intentaron poner orden, pero dio paso a José Marco, un guerrista que solo generó el desprestigio del partido en Aragón y una profunda crisis orgánica motivada por la falta de liderazgo. Ya hubo primarias para sucederle, entre Isidoro Esteban, un renovador, que ganó, y el guerrista Mariano Gómez Callao.
Ciprià Ciscar tuvo que esforzarse mucho para poner orden en Aragón, pero no lo consiguió. El PSOE aragonés, incluso fue al congreso federal de la época con dos portavoces y, obviamente, fue marginado por Madrid. Tal era la división en el partido que en las primarias para las elecciones autonómicas de 1995, el líder regional, Isidoro Esteban, no ganó al otro candidato que era Marcelino Iglesias. Se dio paso a una bicefalia que aún provocó más desgaste y tensiones hasta que al final solo quedó el oscense, que no obtuvo buenos resultados electorales porque se venía de la patética moción de censura de Marco y porque los socialistas de Teruel y Zaragoza boicotearon al candidato que solo lo era de Huesca. ¿Les suena? Las crisis en la era de Lambán son muy recientes y frecuentes, sobre todo desde la llegada de Pedro Sánchez.
Así las cosas, da la impresión que a los socialistas de Aragón les da igual repetir nefastas experiencias. Los desencuentros vividos en los últimos años en nada parece que se vayan a aminorar y mientras, el presidente Azcón, que va escalando en las encuestas, campa a sus anchas y con la posibilidad de convocar elecciones cuando quiera si Vox le dejara sin presupuesto. Y entonces los socialistas estarían como con Ciscar, en paños menores y sin líder. En Aragón empiezan a oírse voces más reflexivas... A ver.
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