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Opinión | EL MIRADOR

La comunicación de la imagen trasladada

Sumergirnos en nuestra propia finalidad es entrar en la búsqueda de un bienestar esencial para seguir habiendo, proporcionando un sentimiento valioso. El concepto a veces es complejo de expresar por las múltiples disquisiciones. Las imágenes son indicativos de un lugar propio del pensamiento, un núcleo central de comunicación que se suele acompañar de literatura en clave de arte, en la que se apoya, de manera directa, la expresión artística a través de lo escrito. Esta relación entre arte y literatura forma un tándem en las bellas artes, se puede decir que son las manifestaciones más sempiternas de la humanidad, pues nos conforman en un paradigma de reflexión y creatividad. Dos acciones vitales que deberían formar parte del desarrollo humano. La estimulación creativa, a cualquier edad, sabemos que actúa como base para el enriquecimiento cognitivo, personal y social. He conocido casos de alumnos con problemas de adaptación en el aula que, gracias a una posición de resiliencia, activaron iniciativas de interacción como estrategia de entereza personal, consiguiendo recuperar un equilibrio anímico ante las situaciones difíciles y adversas con una mayor capacidad de afrontamiento.

Facilitar el acceso a la actual cultura artística es una práctica básica para comprender y conocer el saber de las sociedades en las que nos movemos. El significado de la imagen se encuentra en un espacio heterogéneo de tecnologías sofisticadas que juegan, en determinados casos, un papel mediático altamente influenciable. Hace pocos días una alumna de la ESO me preguntaba si la IA podría ocasionar un cambio o un impacto en el arte (se trataba de una encuesta propuesta en el aula de su colegio). Desde mi punto de vista le dije «que para saber cómo va a injerir la IA en la creación de una obra artística es necesario tener unos conocimientos informáticos distintivos y, sobre todo, que la creación y el resultado de la obra depende del propio artista, sea de la disciplina que sea». La IA puede actuar como una herramienta más sofisticada que facilite generar obras de una fácil factura, aportando apoyo en un trabajo personal. Los algoritmos de producción de imágenes en programas informáticos logran conseguir, con sus aplicaciones, nuevos efectos que pueden servir de inspiración. La llegada de la IA está creando inquietud en la sociedad, pero lo previsible es que seguiremos teniendo capacidad de autonomía, que viene a ser la libertad para crear uno mismo o dejarse crear.

A través de los siglos, la cultura nos ha facilitado un legado difícil de superar. Obras musicales, literarias, pictóricas..., de autenticidad, de taller, creadas por un artista a través de un estímulo interno o externo de reflexiones, de experiencia, de dudas, de concepto filosófico, un largo camino para llegar a la verdad del arte. Este recorrido lo ha recordado Rafael Ordóñez, escritor e historiador de arte, en su libro Pintura y pintores en Zaragoza (1983-2024), editado por la DPZ. Una referencia imprescindible para mantener la memoria artística y cultural de Aragón a través de una generación que vivió la transición española con apoyo, principalmente institucional, para poder crear ilustrando una nueva etapa de esperanza.

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