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Opinión | erre que erre

Zaragoza

Julio Calvo, el deseado por muchos

Julio Calvo, en un acto de su partido en Zaragoza.

Julio Calvo, en un acto de su partido en Zaragoza. / Efe

Las alcaldesas de las tres capitales aragonesas ya tienen encauzado el presupuesto de sus ayuntamientos para 2025. Es cierto que la de Teruel, Emma Buj, lo tiene más fácil con su mayoría absoluta, pero todas han conseguido tener unas cuentas apañadas para este próximo año, aunque en algunas instituciones tengan que aprobarse un poco más tarde, como en Zaragoza que por lo menos será en febrero. En las diputaciones provinciales también los tienen cerrados, aunque da la impresión que es tan sencillo como en el Ayuntamiento de Teruel por la estabilidad de los gobiernos de las tres instituciones: Isaac Claver (Huesca), con la mayoría absoluta del PP, Joaquín Juste (Teruel) con su PP más el pacto con Teruel Existe y PAR, y Juan Antonio Sánchez Quero (Zaragoza), con su partido, el PSOE, más la alianza de CHA e IU.

Solo quedará el Gobierno autónomo de Jorge Azcón, pero eso es otro cantar porque ahí entra en juego Vox y ya se sabe que inició su cruzada contra los gobiernos del PP por los temas de la inmigración, y no para. Es cierto que la ultraderecha no rompió gobiernos municipales, sino solo autonómicos y a corto plazo no se divisa ninguna luz verde presupuestaria, salvo que los Le Pen, Meloni, Orbán y demás le digan algo a Abascal.

En cualquier caso, a Azcón le encantaría tener a Julio Calvo, el concejal zaragozano de Vox, en las Cortes, porque la entente y la cordialidad que el presidente ya tenía con él y su grupo en su etapa como alcalde zaragozano (y que ahora disfruta la alcaldesa Natalia Chueca) la podría alargar en el Parlamento en lugar de tener enfrente a su excompañero de pacto Alejandro Nolasco, bastante más ácido.

Y es que no es casualidad (y no deja de ser curiosidad) que en las instituciones aragonesas más importantes solo Chueca haya logrado que Vox le dé la mano presupuestaria. Salvo en la diputaciones de Huesca y de Teruel, donde no está, en las demás está en contra del proyecto presupuestario, hasta el punto que Lorena Orduna, en Huesca, ha tenido que contar con un ex de Vox para poder sacarlo adelante.

La entente solo está en Zaragoza. A pesar de que no hay nada más ideológico que un presupuesto, Chueca está convencida de que el proyecto municipal no tiene ideología y solo mira a la inversión en la ciudad. Es cierto que a estas alturas es difícil no apoyar la nueva Romareda o las obras del Huerva, pero también hay bajada de impuestos, promoción de los toros, apoyo a la maternidad y un gran acto de Zaragoza como Ciudad por la vida. Pero a pesar de que a Vox se le presenten unas cuentas similares a las que proyectaría este grupo, en todos los sitios dice no menos en el Ayuntamiento de Zaragoza. Y Julio Calvo, un exconcejal del PP, elegante, diplomático, pero muy conservador, sería el deseado por muchos gobiernos, como el de Azcón.

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