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Opinión | el mirador

Sinopsis de propósitosy simulaciones

Las buenas intenciones, que nos proponemos al comienzo de cada año, se convierten en recurrentes simulaciones con la intención de conseguir efectos convincentes. Cuando las proyectamos en nosotros mismos, el hecho de que no se cumplan forma parte de un modelo de justificaciones que defienden los motivos, con frases como «las intenciones eran buenas, pero...». Las agendas muestran el continuo paso de nuestro tiempo durante el año, además de ser una herramienta eficaz para ayudarnos a guardar nuestros deseos, propósitos profesionales o planificar objetivos a corto y largo plazo, también ejercen la función de ser diarios introspectivos: citas, atenciones, celebraciones, quimeras e ilusiones. Otorgarles un espacio preferente en la agenda «tiene un porqué» al considerarlas de valiosa importancia. Como es habitual cuando llega el fin de año nos deshacemos de la agenda. En mi caso la decisión me lleva a hacer, en breve tiempo, un recorrido entre las hojas escritas, dibujadas de lo habido, ese momento me suele inducir a reflexiones sobre lo que pasó, lo que se sintió, lo que se habló y se vio, son momentos de evocación en conjunción con las buenas intenciones. Cuando llega el momento de dejarla caer por la boca del contenedor de papel, se crea un momento difícil, no solo porque el contenedor vomita papeles y cartones sin caber un folio, sino porque el gesto da lugar a tirar algo valioso que no tiene vuelta de hoja.

En el ámbito de las buenas intenciones a la hora de emprender proyectos en la esfera política, se posicionan en lugares de amplias expectativas sazonadas con sabrosas propuestas. En ellas se encuentran planes de innovación, proyectos de negocio..., una larga lista en hojas de agenda que se instalan en fechas y voluntades, participando en una difusión de lo más interesante y optimista para la ciudadanía, aunque suele ocurrir que, al poco tiempo, esas voluntades se ven solapadas por el siguiente proyecto o desaparecen sin saber los leyentes y oyentes la causa ni el motivo. Para mantener la propuesta y convencer de lo presentado, igual iría bien un observatorio para seguir el proceso de su coordinado desarrollo, sería a modo de metáfora entrañable como son los mayores jubilados y ancianos apoyados en las vallas de las mañanas soleadas viendo, a pie de obra, como se avanza y se construye lo que se anunció.

Cuando a la población no le dan motivos para observar en confianza se decepciona, se pregunta aunque no halle respuesta, y surge el ya dirán. Las propuestas sociales afloran cuando los ciudadanos experimentan carencias que creen necesarias, entonces surgen las creaciones, el propósito de analizar para conseguir prácticas sociales con relación a nuevos paradigmas de organización y gestión desde una perspectiva social innovadora, desarrollan iniciativas públicas o privadas de autogestión, es una manera de resolver necesidades de forma autónoma. Construyen redes de apoyo mediante asociacionismo, solidaridad y ayuda mutua. Son elementos clave para tener una base de superación, de protección y desarrollo. La más reciente: la imagen de los voluntarios que atendieron a los pueblos destrozados por la DANA en el 2024.

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