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Opinión

El Zaragoza, un caos

El 18 de enero de 2022, firmé en este mismo espació un artículo con el título El Real Zaragoza ¿Es deporte, negocio o caos? Eran tiempos en los que se debatía sobre una operación de venta del equipo a una gran empresa que lo sacara de la mediocridad de Segunda División. Lo cierto es que el 24 de mayo de ese mismo año se consumó la venta nada menos que a Jorge Mas, el multimillonario presidente del Inter de Miami, donde ahora juega Messi. El zaragocismo se las prometía muy felices ante este desembarco económico, pero el tiempo ha demostrado que del anterior titular solo queda «El Real Zaragoza un caos». Y no se sabe en que medida ha contribuido a esta debacle, que con el tiempo se han conocido las relaciones económicas que sitúan al Real Zaragoza en la órbita del Atlético de Madrid.

Dice un viejo refrán «Hacienda que tu amo te vea y sino, no te tenga». La cercanía genera confianza, compromiso, responsabilidad, esfuerzo y por consiguiente resultados. Dejar la empresa en manos de un CEO, un consejero delegado o figuras parecidas, con presupuestos raquíticos, en comparación con el mercado dondetienen que desarrollar su competencia, pero manteniendo el centro de decisión, bien en Madrid o en Miami, se termina en el ridículo más vergonzante y en el fracaso más estrepitoso para un equipo, como el Real Zaragoza, que lleva el nombre de la cuarta ciudad de España y que sigue ocupando el puesto número siete en el ránking del fútbol español con nueve trofeos.

Resulta sorprendente que después del elevado número de jugadores, entrenadores, secretarios técnicos y del número de años en Segunda División (da hasta vergüenza poner su número) el Real Zaragoza esté tocando el fondo más indigno que puede sufrir un club, una afición y una ciudad. Basta ya de paños calientes. ¿Todos ellos son malos? La realidad demuestra que han venido de equipos en los que rendían y que algunos también lo hacen en sus nuevos destinos. ¿Qué propietarios tiene está empresa que lo que vale lo vende y no repone con el mismo nivel? A ciencia cierta no se sabe cuál es su objetivo real, porque nadie da la cara y está resultando un fraude que conduce una historia deportiva a la ruina más absoluta. Ahora, que tenemos el agua en la barbilla, se han empezado a escuchar los primeros reproches, pero lo cierto es que hasta ahora el silencio más absoluto adorna su gestión, sin una crítica clara, un mal gesto, ni una exigencia; la plantilla y entrenadores han pagado el pato.

Mientras tanto, las obras en La Romareda siguen yun campo que iba a costar cero euros a los zaragozanos (pagaba la nueva propiedad), como dijo Jorge Azcón en su campaña a la alcaldía de Zaragoza, se está convirtiendo en una losa que tendremos que levantar los de casa porque la «poderosa empresa» Zaragoza SAD no ha puesto ni los primeros euros y tan solo tienen de tiempo hasta el 31 de diciembre de este año para cumplir su compromiso. ¿Lo cumplirán?

Lo mismo que estos empresarios de pacotilla se acercaron a nuestras autoridades con las manos abiertas y un campo por bandera, nuestros responsables públicos deberían exigir responsabilidad y compromiso a unos señores que están gestionando una empresa que acumula un patrimonio histórico, emocional y social muy por encima de la simple actividad empresarial. Por lo que llegado el caso, el Gobierno de Aragón, por interés general, debería realizar una acción expropiadora y poner el equipo en manos de una empresa seria con capital aragonés que devolviera al Real Zaragoza al lugar que por historia le pertenece. El Real Zaragoza, su afición y Aragón no se merecen un ridículo semejante.

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