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Opinión | SALA DE MÁQUINAS

JUAN BOLEA

Koldo, de la familia

Veníamos alegremente bromeando a propósito de Koldo García y su parecido con Torrente, el chusco personaje que tanto éxito tuvo con sus vicios ancestrales –machismo, fascismo, racismo...–, pero, día a día, investigación a investigación, se va erigiendo en un personaje que, además de no pertenecer a la ficción, sino a la más sórdida realidad política española, está muy por encima de la zafia caricatura de Segura.

De lo contrario, Koldo no tendría la agenda que tuvo, y que le permitía llamar a todo aquel que ostentaba un cargo relevante en el PSOE. No se le resistía nadie, ministros, diputados o senadores, presidentes autonómicos... Con varios negoció la venta de mascarillas durante la crisis del covid. Se tuteaba, los apretaba para que pagasen, interlocutaba con una confianza extraordinaria, la que revelan los audios de sus conversaciones, incluyendo al ex secretario general Cerdán, hoy en la cárcel, al "conseguidor". Aldama y al que podría ser finalmente el «tonto útil», Ábalos, al frente entonces del goloso ministerio de Obras Públicas.

La manera de hablar por teléfono, de expresarse de Koldo, no era la de ningún Torrente. Tampoco la de un delincuente o gángster, sino más sutil y próxima: el modo de comunicarse de alguien que es uno de los suyos, un esforzado y valioso militante cuyos trabajos en favor del partido le han valido reconocimiento, prestigio e influencia. Una llamada de Koldo se atendía porque procedía, como bien sabían esos presidentes autonómicos, senadores, alcaldes y diputados, del corazón de la organización, del mismo aparato que había convertido la derrota institucional de Pedro Sánchez en una clamorosa victoria entre las bases del partido, y poco después en una triunfante moción de censura apoyada por la derechona, los burguesones del PNV y los pequeño-burgueses de Junts. Un militante, pues, Koldo García, superviviente, como el jefe, a toda clase de obstáculos y asechanzas, y alguien que tenía todo el derecho a ganarse la vida y facilitar ganársela a los demás.

Alguien, también, que preventivamente lo grababa todo, como el comisario Ballesteros, y que lo anotaba todo, como Bárcenas. Alguien, en consecuencia, que podría hablar, denunciar, precipitar al abismo a más de uno. ¿Lo hará?

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