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Opinión

Caridad, misericordia, refugio y amparo

Caridad, Misericordia, Refugio y Amparo. Cuatro iconos de una arraigada trayectoria benéfica en Zaragoza, en torno a los cuales encontramos a los más renombrados próceres y un amplio movimiento ciudadano comprometido, desde tiempos pretéritos y también actualmente, con el apoyo a las personas más necesitadas y vulnerables, en una ciudad que exhibe en su escudo con el acróstico «MB», su título de «Muy Benéfica».

El de mayor trayectoria es El Refugio, cuyo origen se remonta a 1642, originalmente ubicado detrás de lo que ahora es el Teatro Principal y, a partir de 1929, en su ubicación actual en la calle Crespo Agüero. Desde 1908 incluye «La gota de leche», un servicio para mujeres lactantes y sus hijos. Gestionada por una entidad con el sonoro nombre de «Santa y Real Hermandad de nuestra señora del Refugio y la Piedad de Zaragoza», esta institución, una de las más longevas de España en materia social, posiblemente la que más, sigue prestando servicio como alojamiento y atención a personas sin hogar, además de «La gota de leche».

Muy próximo en el tiempo, el origen de La Misericordia se remonta a 1666 cuando se pensó en la necesidad de construir un edificio para acoger a las personas en situación de indigencia. La Hermandad de la Santa Escuela de Cristo, consiguió que el ayuntamiento cediera un terreno, en el llamado «Campo del Toro», para construir lo que se llamó Hospital de Nuestra Señora de Misericordia. La apertura oficial se realizó el 8 de septiembre. Aunque el edificio, tal y como llegó hasta los tiempos actuales, se inició a partir de 1776 a impulso de Ramón Pignatelli.

En 1721 el centro se puso bajo la protección real y pasó a denominarse Real Casa de Misericordia. Los primeros años de La Misericordia fueron tiempos de mucha penuria, hasta 1736, cuando obtuvo autorización para celebrar corridas de toros a beneficio de la Casa. De ahí el nombre de «La Misericordia» con el que se conoce el coso taurino de la ciudad.

En 1849, con la Ley de Beneficencia, pasó a ser gestionada por la Diputación Provincial. En 1871, los ancianos acogidos en la Casa pasaron a un nuevo establecimiento, de titularidad municipal, en la calle Predicadores: la Casa Amparo. A partir de ese momento la Casa de Misericordia pasó a llamarse Hospicio Provincial. Aun tendría otro nombre, el de Hogar Pignatelli, a partir de 1935. En 1971 dejó de tener actividad como orfanato y, tras las reformas consiguientes, en 1983 el edificio pasó a convertirse en sede del Gobierno de Aragón.

Como se ha dicho, la Casa de Amparo nace el 5 de marzo de 1871, cuando las personas mayores acogidas en la Misericordia se desplazaron a un edificio municipal ubicado en los restos del antiguo convento de dominicos, que da nombre a la calle, Predicadores. La Casa de Amparo ha sido, a lo largo de los años, además de residencia para mayores, orfanato de niñas y hasta centro de acogida para desplazados por la guerra civil. Actualmente sigue en plena actividad, como residencia de mayores.

La Caridad es la más bisoña de estas cuatro centenarias instituciones, creada en 1898 a iniciativa del alcalde Francisco Cantín y Gamboa «para el socorro de los pobres y desvalidos de la ciudad». Se ubica desde 1910 en su actual edificio en la calle Moret. Desde 1999 se gestiona a través de la Fundación municipal La Caridad, y sigue prestando diversos servicios destinados a persona sin hogar y con enfermedad mental, o comidas a domicilio a personas mayores, entre otros, aunque los más destacados son sus servicios de carácter escolar, quizás porque La Caridad nació con la idea ilustrada de que «la educación es la mejor manera de superar la pobreza».

En su momento, la Beneficencia fue un concepto ilustrado y una práctica avanzada, que asentó las bases de las actuales políticas sociales. Caridad, Misericordia, Refugio y Amparo han sido sus cuatro instituciones emblemáticas en Zaragoza.

Tres de estas cuatro instituciones centenarias, El Refugio, El Amparo y La Caridad, siguen en activo, adaptadas a las nuevas formas de entender y practicar la acción social, plenamente comprometidas con las personas más necesitadas, en una actividad solidaria de la que toda la ciudad debe sentirse orgullosa.

Imagino una plaza o parque con el nombre de «La Beneficencia», en la que confluyan cuatro grandes avenidas: Avenida de La Caridad, Avenida de La Misericordia, Avenida del Refugio y Avenida de El Amparo. Sería una forma de reconocer lo que estas cuatro instituciones han representado y siguen representando para Zaragoza.

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