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Opinión

UNED: democratización del conocimiento

De tal forma: «Democratización del conocimiento», describía Ricardo Mairal, rector de la UNED, la labor esencial de esta institución. Lo hizo durante la apertura del curso en el Centro Asociado en Ceuta y en conmemoración del 50º aniversario de esta Universidad en la ciudad autónoma, celebrando la igualdad de oportunidades que representa, toda vez que hace viable una titulación superior para muchos alumnos que no pudieron acceder a ella por diversos obstáculos, tanto puramente presenciales o económicos, como debidos a múltiples circunstancias que en su día les impidieron cursar una carrera.

Así, los jóvenes ceutíes, que solo podían aspirar a estudios de Magisterio, además de algunos de carácter sanitario, vieron cómo se abría una inmensa ventana que les permitió contemplar múltiples opciones, incluyendo doctorados y enseñanzas complementarias.

A través del último medio siglo, se ha modificado el perfil del alumnado de la UNED, que inicialmente se centraba en personas de cierta edad deseosas de ampliar su formación o que no habían podido disponer de esta oportunidad con anterioridad. Paulatinamente, se ha incrementado la proporción de estudiantes que quieren compaginar su trabajo con la instrucción, sea simplemente como enriquecimiento de su nivel intelectual o como opción válida para eludir la precariedad laboral propia de empleos de menor cualificación.

Sea como fuere, el desarrollo vocacional implica un apreciado refuerzo de la productividad en el ámbito profesional, en tanto que en la esfera social supone consolidación de la salud mental, amenazada por una provisionalidad generalizada. La UNED ostenta hoy un gran prestigio en cuanto a su excelencia académica y apoyo decidido en recursos tecnológicos, básicos en la enseñanza no presencial, así como un elevado compromiso con la educación, la inclusión y el futuro.

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