Opinión
Ucrania: una corrupción que no cesa
Los medios de Estados Unidos denunciaron la rampante corrupción en el país de Zelenski, pero la invasión rusa hizo que se acallaran las críticas
El pasado verano, la Comisión Europea se sintió intervenir en Ucrania para impedir que el Gobierno de Kiev sometiese a su autoridad a las agencias anticorrupción. Se trataba de casos que vinculaban a algunos personajes próximos al presidente del país, y el Gobierno de Volodímir Zelenski tuvo que dar marcha atrás y cambiar la proyectada legislación. Ahora ha vuelto a estallar un nuevo escándalo con la huida precipitada de Ucrania de Timur Mindich, estrecho aliado de Zelenski, al que se acusa de haber organizado una red de corrupción por 100 millones de dólares.
Mindich es copropietario del estudio de producción Kvartal 95, que el propio Zelenski fundó a comienzos de los años 2000 cuando, antes de dedicarse a la política, era un popular cómico de televisión que, entre otras cosas, fingía aporrear las teclas de un piano con su miembro viril. Según un miembro de la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO), Mindich se ocupaba de «acumular, distribuir y legalizar el dinero obtenido ilegalmente en el sector energético del país». Al parecer, el sospechoso recibía sobornos de las empresas contratadas por el Gobierno para construir fortificaciones y defender las infraestructuras energéticas de los ataque rusos. Agentes de la Agencia Nacional Anticorrupción de Ucrania efectuaron registros tanto en el domicilio particular de Mindich como en su empresa y descubrieron montones de dólares en sacos e incluso una taza de WC de oro, de esas que le gustan tanto al presidente de EEUU, Donald Trump. Un oportuno chivatazo permitió, sin embargo, al íntimo de Zelenski huir del país antes de que le detuviesen.
El propio presidente se apresuró a distanciarse de su colaborador y afirmó que la investigación de los casos de corrupción a distintos niveles era importante para Ucrania. Pero el huido no es el único sospechoso, si no que la Fiscalía Anticorrupción acusó también al exministro de Energía y actual titular de Justicia, German Galushchenko, de obtener «beneficios personales» de Mindich a cambio del control de los flujos financieros del sector energético.
A Galushchenko se le acusa de no cumplir el encargo recibido de proteger las infraestructuras energéticas del país. En algunas conversaciones grabadas, Galushchenko afirmó que era más lucrativo reconstruir las infraestructuras dañadas que protegerlas de los misiles rusos. Durante años, los medios de EEUU denunciaron la rampante corrupción en el país de Zelenski, pero la invasión rusa hizo que se acallaran de momento las críticas, igual que cesaron las informaciones sobre la existencia de elementos claramente neonazis en sus Fuerzas Armadas y en círculos políticos.
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