Opinión | CON LA VENIA
La España de los pactos imposibles
Según las encuestas y el sentir de la calle, el electorado desea la aparición de un partido que cubra el hueco que han dejado anteriores intentos centristas
No es fácil ni frecuente examinar la suerte que corrieron los principales partidos políticos protagonistas de la transición democrática, pero hasta no hace mucho existía un consenso generalizado sobre las bondades de aquel período. Sólo Vox, Podemos y otras variaciones a la izquierda del PSOE se han atribuido la pretensión de reformar el texto constitucional de 1978 que votaron mayoritariamente los españoles. Mencionar ese tiempo es referirse a los principales protagonistas de la transición democrática, el primero sin duda el Rey Juan Carlos, que impulsó y acompañó todo el proceso. Su papel decisivo en el control del ejército y su modernización sería suficiente para que pasara a la historia de España al nivel de otro Borbón reformista, Carlos III. En pura justicia, sus errores en materia de finanzas y amoríos no deberían liquidar el conjunto de su obra. Una vez aclarada su situación fiscal y el estado de sus cuentas nada impide su rehabilitación y reintegración a la Casa Real.
El segundo protagonista es, sin duda, Adolfo Suárez. Sus méritos son relevantes, especialmente la legalización del Partido Comunista de Santiago Carrillo, la liquidación del viejo régimen franquista y la asunción de valores democráticos y europeístas.
El tercero de los protagonistas es Manuel Fraga. Sus servicios al Estado merecen el reconocimiento de toda persona honorable. Entre otros, unificó a todas las derechas, franquistas o no, para luego desmontar las piezas del puzzle conservador, sabiendo además retirarse de la vida política nacional, algo impensable hoy.
Papel destacado ocupa Felipe González. Sus contribuciones a la vida política española son decisivas y le garantizan un lugar preeminente en la historia de España. Entre muchas otras cosas, fue el responsable político de la entrada de España en la OTAN tras un valiente referéndum. Y contra el pronóstico de quienes auguraban su derrota, ganó la consulta dando así los primeros pasos en el proceso de mostrar nuestra vocación europea. Al fin, los españoles dejamos de ser ciudadanos de segunda y pasamos a ser ciudadanos europeos de pleno derecho. Felipe González nos abrió, esperemos que para siempre, la puerta de Europa.
Su sucesor, José María Aznar, fue en su primera legislatura un buen presidente, algo que no se esperaba de él dados sus antecedentes políticos. El segundo mandato significó una marcha atrás en sus propuestas más progresistas, volviendo a ser el Aznar más conservador y menos social, perdiendo lo que había ganado en épocas anteriores.
En el marco del nacionalismo democrático surgieron líderes que merecen ser nombrados. Quiero citar a Xavier Arzallus y al líder catalán Jordi Pujol, que demostraron a lo largo de su trayectoria política sentido de Estado, no desde luego con sus palabras, como con sus hechos. Su presencia en la política nacional aportó estabilidad, criterio y un pragmático ejercicio de sus competencias.
Mención aparte merece la suerte que han corrido partidos situados a la izquierda del PSOE. Fue relevante la aparición de una nueva fuerza política, Podemos, que aspiró a practicar el sorpasso al PSOE, lo que en un primer momento pareció posible. Pronto se evidenció que era un objetivo demasiado ambicioso para una izquierda fragmentada, inexperta y excesivamente heterogénea.
Casi todos los líderes políticos han pensado en la necesidad de modificar nuestro sistema electoral. El motivo para no hacerlo es que el actual modelo favorece a los nacionalistas en todas y cada una de las comunidades autónomas en los que sus partidos tienen una posición mayoritaria . Tal privilegio electoral otorga una mayor capacidad de influencia, lo que no tiene base constitucional. En la actual legislatura, hemos contemplado con estupor cómo siete votos son suficientes para condicionar toda clase de decisiones.
El problema de fondo estriba en que no ha existido en España una formación política a nivel nacional y de carácter centrista que le permita pactar con otros partidos a su izquierda o derecha. Hubo varios intentos de lograr ese objetivo, como el del CDS, fundado por Adolfo Suárez a raíz de su alejamiento de la UCD de trasfondo franquista. Un segundo diseño fue el del Partido Reformista, que contó con gran apoyo financiero y con un verdadero líder, Miquel Roca, pero sus malos resultados electorales acabaron con el proyecto antes de nacer. El siguiente partido que trató de ocupar el centro de la escala nacional fue el denominado Ciudadanos, con el liderazgo de Albert Rivera, pero tras una brillante aparición parlamentaria y un excelente resultado electoral cometió el imperdonable error de negarse a una alianza con los socialistas, lo que precipitó ulteriores alianzas que condujeron a la propia destrucción de su partido y al gobierno bautizado Frankenstein por Rubalcaba, que aún gobierna España.
Según las encuestas y el pulso de la calle, el electorado desea la aparición de un partido que cubra el hueco que han dejado anteriores intentos. Caso de no lograrse estaremos condenados a repetir la inestabilidad que el gobierno de hoy representa, o una alianza de la derecha con la ultraderecha que tampoco augura el necesario equilibrio ni un largo recorrido.
Suscríbete para seguir leyendo
- A la Guardia Civil se le amontonan los muertos en Aragón
- Hallan muerto en su casa al hombre atrincherado tras apuñalar al integrante de una orquesta en San Esteban de Litera
- Este es el pequeño y 'montañoso' barrio de Zaragoza del que nadie quiere marcharse
- La crónica del Casademont Zaragoza-Perfumerías Avenida: que se preparen en Valencia (85-73)
- ¿Adiós a los bares de toda la vida? Los motivos que propiciaron el cambio del modelo de negocio en la hostelería
- La crónica del Granada-Casademont Zaragoza: dos torres y un triunfo gigante (83-92)
- Dubljevic y Koumadje, dos hombres y un destino. Las notas del Casademont Zaragoza
- Muere un joven de 26 años al salirse de la carretera con su todoterreno en Cuevas de Almudén
