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Opinión

Arte y salud

Que la palabra es curativa es algo que hemos podido comprobar hace tiempo. Tanto en su exposición oral como en su función escrita, el lenguaje adecuadamente utilizado, con un fondo didáctico, artístico o emocional contribuye, sin el menor género de duda, a beneficiar al oyente o al lector. Ayudándole, en algunos casos (no pocos), a vencer algún déficit y, en la mayoría de ocasiones, a sentir una mayor satisfacción, equilibrio, coordinación e integración; placer, incluso, gracias a las conexiones neuronales y a los estímulos que la oratoria o la literatura producen y liberan en sus destinatarios.

Asistiendo a uno de nuestros talleres literarios, a un concierto sinfónico o a una conferencia bien trabada cualquiera experimentará una mejoría en su disposición y ánimo; esto es, en su salud. Algo parecido sucede con las artes plásticas: pintura, escultura, arquitectura...

Para meditar en torno a este fenómeno de raíces científicas y consecuencias terapéuticas, Believe in art ha convocado en la Universidad San Jorge el II Congreso Internacional de Arte y Salud, cuyo programa abordará genéricamente numerosas ideas y debates en torno al eje temático Neurociencia y arte.

En las dos jornadas congresuales –hoy miércoles, y mañana jueves– expertos en neurociencia, arte y humanidades analizarán aquellos aspectos aportados por los nuevos avances de la neurociencia en relación con la salud. Nombres como Fernando Giráldez o Amaya Fernández Yáñiz, cuyas conferencias abrirán y cerrarán el cónclave, compartirán las mesas de análisis con Mónica Alonso, Clara López, Concha Revilla, Alba Méndez, Javier de Felipe o Luis Álvarez Falcón.

Este último, filósofo zaragozano adscrito a la escuela fenomenológica iniciada por Edmund Husserl y proseguida por Maurice Merleau-Ponty, presentará una Propuesta para la transformación Fenomenológica de la arquitectura y del diseño. Nueva visión en la que el hospital se transforma de mero lugar funcional en espacio donde la experiencia estética actúa como una mediación «que restituya a pacientes, familiares y profesionales la posibilidad de un encuentro originario con la belleza y el sentido».

La incorporación del arte, de experiencias artísticas a los recintos hospitalarios contribuirá a «abrir horizontes perceptivos, afectivos y simbólicos», humanizando la estancia de los pacientes y tal vez agilizando sus procesos curativos. Interesantísimo.

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