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Opinión

Un corredor vital para España

El futuro de Aragón pero también el de comunidades como Cantabria, País Vasco, La Rioja, Navarra, Castilla y León y la Comunidad Valenciana, se juega, en buena medida, en la ejecución de una infraestructura como el Corredor Cantábrico-Mediterráneo, un proyecto largamente demandado y anhelado por estas autonomías, por miles de empresas y decenas de instituciones que son testigos del lento desarrollo de una línea ferroviaria que está llamada a impulsar la economía y la prosperidad, no solo de estos territorios sino también del conjunto de España. Este proyecto fue protagonista ayer de una jornada, organizada por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, en la que se incidió en la necesidad de acelerar sus avances e implementar los mecanismos necesarios para que el Corredor Cantábrico-Mediterráneo sea una realidad más pronto que tarde.

Este corredor, anunciado en 2004 por la entonces ministra de Fomento, Madgalena Álvarez, pretendía ser una conexión de altas prestaciones y alta capacidad, con doble vía electrificada y un uso mixto (viajeros y mercancías) capaz de unir el País Vasco y Valencia. La puesta en marcha de esta infraestructura es sinónimo de aumento de competitividad de las empresas instaladas en el cuadrante noreste de la península ibérica, que se ha convertido en uno de los más dinámicos del sur de Europa. Su relevancia va más allá de los territorios por los que transita, ya que conecta el Corredor Atlántico con el Corredor Mediterráneo y permite agilizar la salida de mercancías hacia el norte de Europa (por los puertos de Bilbao y Santander) y desde el Levante español a otros territorios, a través de los puertos de Valencia y Sagunto.

Son muchas las razones objetivas que avalan su ejecución, pero entre ellas figura el incremento de la competitividad, menores costes logísticos, así como una drástica reducción de la contaminación, un considerable ahorro de tiempo y un descenso de la siniestralidad en las carreteras gracias al fomento del ferrocarril como medio de transporte, algo en lo que al conjunto de España le queda un largo camino por recorrer, ya que el tráfico de mercancías por tren solo representa el 4,2% frente al 30% de Europa . Para Aragón, el Corredor Cantábrico Mediterráneo es todavía más importante por su situación estratégica y el peso que tiene el sector logístico en la configuración de la economía regional. Iniciativas como las plataformas logísticas de Zaragoza (PlaZa) y Platea, entre otras, la Terminal Marítima de Zaragoza (TMZ) y el desarrollo de sectores intensivos en el uso de esta infraestructura, como el agroalimentario y el del automóvil explican ya de por sí la necesidad de su puesta en marcha.

El foro celebrado ayer sirvió no solo para recordar la importancia del corredor sino también para aunar fuerzas y tratar de empujar todos en la misma dirección (instituciones, empresas y partidos políticos). Las comunidades por las que atraviesa esta infraestructura tienen la obligación de articular mecanismos para incidir en que se trata de algo prioritario que no admite más demora.

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