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Opinión | La bolsa y la vida

La burbuja de la IA y la engañifa de las 'puntocom'

Nvidia gana 31.910 millones en el tercer trimestre, un 65% más, gracias a centros de datos

Nvidia gana 31.910 millones en el tercer trimestre, un 65% más, gracias a centros de datos / NVIDIA - Archivo

En momentos en los que la cotización bursátil de la firma Nvidia parece desinflarse, en algunos mentideros se ha destacado que la situación actual es de burbuja. Como las vividas en el pasado. Es cierto que cuando el crecimiento de un activo no se corresponde con el aumento de la actividad o los ingresos, puede hablarse de burbuja. Pero también es cierto que hay burbujas y burbujas. La de las 'puntocom' de los años 2000 fue una de esas burbujas de libro, con firmas que prometían más de lo que ofrecían y que con pretendidas disrupciones tecnológicas se escondían simples páginas web con servicios que no encontraron clientes suficientes. Algunos expertos han recalcado las diferencias de las firmas actuales tecnológicas premiadas con revalorizaciones bursátiles con aquellas del año 2000 y que comportaron muchos arruinados.

La idea es que el ciclo de la IA no se parece en lo relevante a la era de las 'puntocom'. Uno de los argumentos más convincentes para ilustrar esa diferencia es que a principios de la década de los 2000, la fibra óptica tenía una utilización muy baja a nivel mundial, del orden del 7% de los hogares, que no permitía el uso adecuado de los servicios ofertados. La idea es que una de las consecuencias de aquella burbuja es que las inversiones en 'hardware' o redes fueron más rápido que los desarrollos para optimizar esas inversiones.

El 'software' va más rápido que el 'hardware'

Hoy parece que ocurre lo contrario. Las capacidades de tratamiento de datos de Nvidia, Microsoft, Amazon, Google o Meta están ya a un 80%. La idea es que la capa de 'software' escala mucho más rápido que la física. Hay exceso de demanda y una oferta insuficiente.

Pero la renta variable es inestable y la burbuja existe, pero nadie puede asegurar que no se mantenga o crezca si las firmas implicadas ofrecen proyectos ilusionantes. Si las oscilaciones entre oferta y demanda en los mercados apuntan posibilidades de revalorización, los inversores reaparecerán.

Vulnerabilidades de Nvidia

El temor de los inversores es lógico ante la actual coyuntura. Surgen muchos competidores y en cualquier momento una tecnología puede ser superada por opciones mejores o más baratas. Algunos analistas apuntan que una de las vulnerabilidades más relevantes de Nvidia es que su rápido crecimiento le ha permitido mantener márgenes comerciales muy elevados, superiores al 70%. Esa ventaja se transforma en vulnerabilidad al ofrecer a la competencia huecos de mercado posibles si ofrecen precios más bajos. Aunque los rivales de Nvidia tienen margen para ofrecer alternativas, es de esperar que el gigante de la IA actual tenga también mecanismos para mantener a los clientes cautivos, con estrategias comerciales agresivas o con una programación de novedades difícil de eludir. Y la economía de escala está a su favor, hasta el punto de que es complicado replicar alternativas tecnológicas al nivel de Nvidia sin un músculo financiero equivalente.

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