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Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Elecciones al Tercer Poder

La sentencia contra el fiscal general García Ortiz, su condena, inhabilitación e imposición de multas ha sacudido el llamado «tercer poder». Asimismo, a buena parte de la sociedad, tanto a los que están a favor de la decisión del Tribunal Supremo como a los que se han manifestado y opinan en contra.

Las críticas se vertebran mayoritariamente en que se trataría de una sentencia de índole «política», encuadrada en ese presunto lawfare que determinados magistrados españoles vendrían practicando contra los que considerarían rivales políticos, y a los que querrían escarmentar a base de sentencias condenatorias, supuestamente ejemplarizantes.

En el lado opuesto, aquellos que piensan que García Ortiz obró con la intención de perjudicar a la presidenta madrileña, en la persona de su pareja, jugando con la información reservada de manera partidista.

Curiosamente, la opinión pública, tan polarizada, como de costumbre, entre los fieles y los adversarios del gobierno de Pedro Sánchez, no ha reparado con la suficiente relevancia en el origen o causa de todo este barullo. Y que, a mi juicio, no es otra que la nominación directa, por parte del presidente del ejecutivo, del fiscal general del Estado. Pedro Sánchez acaba de designar «a dedo» a la nueva fiscal general, con lo cual, vuelta a empezar... Si, en lugar de mantener este sectario procedimiento, se alterase el sistema de elección para fiarlo a los propios fiscales, y que fueran ellos quienes eligiesen a su máximo representante, la institución –por cuyo futuro tan preocupados parecen algunos– saldría obviamente ganando.

La misma o renovada fórmula podría igualmente aplicarse a la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, máximo órgano rector de los jueces españoles, actualmente elegidos ¡por los partidos políticos! Y no, precisamente, en base a sus méritos, sino a su fidelidad a las siglas que los elevarán a ese podio de influencia.

¿La todavía reciente crisis del Consejo General y el todavía escándalo de la Fiscalía General harán que cambien las normas electivas? El PP –con la boca pequeña– ha apuntado algún cambio. El PSOE prefiere dejar las cosas como están.

Pues nada, amigos, a seguir con los nombramientos «nominales»...

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