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Opinión | El mirador

‘Soñar el espacio’ expositivo como análisis histórico

El arte reflejado en nuestro patrimonio, garante de nuestra historia, nos produce el deseo de conservación para preservar la identidad. Conocerlo, valorarlo es proteger nuestro legado cultural contribuyendo al bienestar social y económico y a mantener la memoria colectiva. Este entendimiento hace clamar por las extraordinarias pinturas del románico, patrimonio de Aragón, que fueron extraídas del Monasterio de Sijena y llevadas a Cataluña. Aunque las sentencias judiciales obligan a su devolución, los obstáculos inventados por la Generalitat y la implicación del Gobierno de la Nación, con actos enrevesados y espurios, han dilatado la vuelta a su lugar. Se estima o se espera que, en pocos meses, vuelvan al Monasterio para la restitución a su lugar de origen, será un momento de celebración para volver a disfrutar la pintura del autor. No conocemos su nombre; son artistas anónimos cuyas obras pictóricas se identifican por el lugar donde están realizadas, como es el maestro de Sijena o el maestro de Bagües. Verlas donde fueron creadas será un momento trascendentalmente emotivo. La importancia del arte como reflejo de la humanidad vive y perdura a través de los siglos, de las imágenes que son elaboradas por artistas en las que plasman el sentimiento, las vivencias, la percepción del entorno, transmitiendo lo que todos deseamos cuando vemos o construimos una gran obra. Si el arte llega a una asimilación del entendimiento, no solo de la estética sino del significado se convierte en un medio de percepción de la realidad actual e histórica, lo estamos viendo con la obra del pintor Francisco de Goya. Siendo que está en diversos museos y colecciones, se sigue necesitando contemplarla aunque sea en proyecciones.

Solicitar el espacio es una máxima, los artistas plásticos sueñan, soñamos con un espacio físico donde exponer la obra para dar mayor sentido a nuestro trabajo; la creación se compone de ideas, pensamientos y experiencias a través de un lenguaje visual con un potencial de valores conceptuales que marcan una perspectiva histórica perdurable en el tiempo, tutelando la cultura de la época. El espacio permite guiar la atención del espectador y establecer un recorrido visual y emotivo; lo podemos ver en la actual exposición titulada Soñar el espacio del escultor Eduardo Chillida, esta exposición forma parte de la programación conmemorativa del centenario del nacimiento del artista. Expuesta en el Palacio de la Lonja de Zaragoza, edificio considerado como uno de los monumentos cumbre de carácter civil del renacimiento en la península Este extraordinario espacio es un modelo de comunicación con el arte y la cultura, dando lugar a la visualización del conocimiento de obras de artistas aragoneses mostrando sus trayectorias o sus retrospectivas, sin olvidar las representativas de artistas nacionales e internacionales. Durante décadas la ciudad de Zaragoza ha sido un referente de cultura artística, alimentada por generaciones sucedidas y actuales, principalmente de artistas plásticos aragoneses. Muchos de ellos siguen trabajando pero con la carencia de no haber espacios suficientes para dar a conocer su obra, esto conlleva estar en una elipsis cultural que no beneficia el espíritu creativo tan necesario para impulsar la innovación, el progreso, el desarrollo personal y social con la cohesión comunitaria. Ocuparse con interés de mantener expuesta la obra de artistas que siguen en el transcurso de la historia de la comunidad, es preservar y visualizar el patrimonio cultural, es comprender la evolución de las sociedades permitiendo conectar con el pasado, y el presente, no solo por su valor estético sino por las referencias que llegan a ser documentos de contextos culturales, es mantener la identidad cultural de una sociedad y de un país.

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