Opinión
La togada y celebrada cuchufleta
«Concluyo, que tengo que ir a poner la sentencia al fiscal general del Estado». El presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo acababa así de solemne, sereno, sobrio y elegante, su cursillo para profesionales de la judicatura, la más independiente de España, como proclaman los no sé si numerosos fans que tienen aún; en Madrid sobre todo, me parece.
El ínclito y eximio magistrado consideró que debía despedirse de esa traza de su esmerado auditorio, que enseñó la patita de la misma independencia que ya se ve que atesora y le obsequió la ocurrencia ingeniosísima con unas sonoras carcajadas (a unos modestos noventa euros la hora, creo que les salía), de escaso lustre jurídico, pero muy expresivas de la separación de poderes ésa que dicen que hay. Otro daguerrotipo rancio para la gloriosa orla de caspa de las élites judiciales de nuestra España cañí, que al parecer cada día asombra más en Europa. Y espérate.
Pues eso, que se tenía que ir con algo de prisa, dijo el buen hombre; se conoce que por la urgencia de poner la sentencia al Fiscal condenado. Y se la puso, en compañía de sus otros miembros igual de ínclitos y eximios los unos y de ínclitas y eximias las otras; dos días más tarde notificaron públicamente el fallo, aunque, cachis, no fue unánime, que hubo dos votos particulares que lo absolvían.
Conque de momento al condenado le han dicho, después de dicho fallo, eso mismo, que ha salido culpable; ah, y que ya, en unos días, si eso, le dirán por qué, pero que vaya sabiéndose condenado, y la sentencia pues que en un día de estos. Otra lección de buen hacer que sin duda aumenta el prestigio de la justicia española y de sus egregios y ejemplares representantes y la confianza cada vez menos ciega en su ceguera y sobre todo en la de sus oficiantes.
En fin, le habrá surgido algún menester más urgente al ilustre, o qué sabe nadie; pero desde ese día está esperando el condenado que le digan por qué lo fue, porque a estas alturas, la lumbrera jurídica aún no ha alumbrado folio alguno con la explicación correspondiente de las causas, razones, pruebas y fundamentos del fallo. Será cosa de verlo, sobre todo lo de las pruebas. Atentos.
Como quiera que el juicio tuvo sus más y sus menos, y aún sus muchos menos; y como quiera que (fanes aparte) hay juristas que discrepan de que hubiera causa para la causa, e incluso piensan y dicen que es una causa política relacionada con la consigna del capo di capi, el que juró que había armas de destrucción masiva en Irak y que lo de Atocha fue la ETA, pues eso, que hay mucha España que cada vez tiene más clara la letra y la música de la estupenda separación de poderes. A ver: que separados están, o sea; separados de unos y arrimados a otros, como si dijéramos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rubén Sellés: 'Hemos protestado porque en el partido se ha parado el juego cuando han caído al césped jugadores del rival
- El Real Zaragoza pierde 98.000 euros y el Casademont femenino 120.000 en las subvenciones del Gobierno de Aragón: así queda el reparto entre 34 clubs deportivos
- Ya hay fecha para la reapertura de uno de los edificios más icónicos del paseo Independencia
- Inhabilitado un oncólogo del hospital de Huesca por tres homicidios imprudentes
- Dos robos a Asun en pleno centro de Zaragoza y un hombro roto: 'Nunca he estado tan indignada
- La crónica del Zaragoza-Burgos (0-1). Un adiós en un solo instante
- Una de las administraciones de lotería con más fortuna de España lanza el Superdécimo de Navidad: “500 euros en reintegros”
- El estorbo de la Copa para el Zaragoza, los minutos resbaladizos de Dani Gómez y la sentencia definitiva de Bazdar
