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Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Miedo a la guerra

Una de las más llamativas respuestas de los encuestados por el último estudio sociológico del CIS apunta al temor que una amplia capa de la población española admite sentir hacia una próxima guerra en la que España se vería directamente implicada.

Se trata de la primera vez que esta alarmante cautela aflora a una consulta de carácter público. Haciéndolo, además, en calidad de la principal inquietud de los españoles, por encima de otros muy graves asuntos, como el paro, la vivienda o la corrupción.

Pero, ¿a qué clase de amenaza bélica temen los españoles? ¿Qué ejércitos serán esos que vayan a invadirnos? ¿Qué aviones sobrevolarán nuestros cielos con cargas atómicas? ¿Qué submarinos rondarán nuestras costas para lanzar misiles nucleares contra nuestras ciudades? ¿Qué tanques cruzarán Despeñaperros o los Pirineos? ¿Qué infanterías marcharán por las llanuras hispanas bajo estandartes extranjeros?

Parece obvio, aunque la encuesta del CIS no requería a los consultados mayores precisiones, que ese preventivo temor bastante generalizado responde a una hipotética agresión armada procedente de Rusia.

Al fin y al cabo, los únicos países europeos atacados en los últimos años lo han sido por los estrategas del Kremlin y por el criminal que los dirige, ese Vladimir Putin sediento de territorios, riquezas y sangre. Alguien que viene intentando, por todos los medios, conquistar la mayor parte de un país independiente y libre, como Ucrania, y lanzando drones contra Finlandia, Polonia o Dinamarca a fin de desvelar sus posiciones antiaéreas. Nadie se engaña: los rusos no sólo quieren recuperar las antiguas fronteras de la URSS, sino que están desafiando a la OTAN a combatir en cualquier momento y lugar.

¿Sería entonces, en ese caso, España una de las piezas de un futuro tablero bélico? Con los datos que manejan tanto el gobierno como la opinión pública no es del todo imposible, aunque sí altamente improbable. Al menos, a corto plazo. La situación devendría mucho más grave de extenderse el conflicto desde el este hacia el oeste y entrar la OTAN en abiertas hostilidades contra Moscú, planteando Alemania, Gran Bretaña o Francia acciones conjuntas que requiriesen nuevos compromisos por parte de España.

El miedo ha hecho su aparición en nuestra sociedad. Ojo al dato.

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