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Opinión | editorial

La última bala del Ejecutivo de Azcón

El Ejecutivo de Jorge Azcón presentó ayer el proyecto de Presupuestos de 2026 para Aragón, un documento que encierra la hoja de ruta de un Gobierno que quiere acabar la legislatura en 2027 pero que es consciente de que, si no se aprueban las cuentas, el único camino que le queda es la convocatoria de unas elecciones autonómicas. El presidente aragonés fue tajante al respecto. «Si no hay una mayoría que apruebe este presupuesto, habrá elecciones», zanjó. La próxima semana se iniciará la ronda de contactos con los grupos parlamentarios para sondear posibles apoyos, aunque las primeras reacciones de los portavoces de los partidos parecen confirmar que la convocatoria de comicios está cada vez más cerca. Esta es, sin duda, la última bala de Azcón.

La estrategia del PP de presentar presupuestos para que los aragoneses vean qué proyecto tiene para la comunidad ya está en marcha, pero, si nada cambia, solo un milagro puede evitar las elecciones. Eso o tragar con los postulados de Vox, tal y como ha sucedido en la Comunidad Valencia. Las únicas alternativas pasan por cerrar un acuerdo de presupuestos, acceder a un trágala con el partido de la ultraderecha o elecciones.

Antes habrá que esperar para conocer cuáles son los argumentos de Vox y de los partidos de la oposición para rechazar unos presupuestos que, a priori, parecen equilibrados, con un incremento del 8% en gasto social, cimentado en la partida de Sanidad (3.000 millones y un crecimiento del 9%) y Educación (un 7% más hasta los 1.433 millones), así como una apuesta clara por la inversión en materia de vivienda y carreteras, entre otras. En definitiva, 9.145 millones de euros, es decir, casi 600 más y un techo de gasto que roza los 8.000 millones.

Pero toda realidad tiene su contexto y el escenario político, a nivel nacional y autonómico, es de alto voltaje. Es ahí donde juega un papel clave la estrategia de los partidos en detrimento de la ventaja competitiva que puede suponer para Aragón mantener una estabilidad que le permita completar la legislatura. Hoy, la situación que atraviesa la comunidad es óptima, con un aumento de la ocupación, la llegada de inversiones que van a acelerar la creación de empleo y un repunte de los ingresos públicos por un ciclo económico positivo.

Pero Azcón no tiene los apoyos suficientes y en esta partida de ajedrez Vox no se juega nada. El partido de Abascal navega a favor de corriente, más pendiente de que los mensajes calen que de que las cuentas públicas salgan. El gran riesgo al que se enfrenta Aragón es que todo cambie para que nada cambie y que algunas inercias se vean frenadas por la realidad política, una realidad que es testaruda y que demuestra que la comunidad nunca ha contado con mayorías absolutas. Porque para Aragón el acuerdo es la única solución.

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