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Opinión

Zaragoza

Migrantes y hoteles, ¿es lo que parece?

La DGA retira la licencia a cuatro establecimientos que desmontan el argumento de que en la comunidad no hay espacio suficiente para rechazar el reparto desde Canarias que es lo mismo que pide Vox para dar luz verde al presupuesto de 2026

Migrantes que se han alojado en algunos establecimientos hoteleros de Aragón llegados desde Canarias.

Migrantes que se han alojado en algunos establecimientos hoteleros de Aragón llegados desde Canarias. / El Periódico de Aragón

La actualidad de Aragón de esta última semana nos ha sorprendido a todos con la decisión de la DGA de retirar las licencias de hotel a establecimientos que habían decidido ayudar a la acogida de migrantes en la comunidad. Una decisión, la de los hoteles afectados, por una causa humanitaria que va a tener seguro consecuencias económicas para negocios que solo quisieron hacer eso, ayudar a quienes más lo necesitan. Porque todo el mundo sabe que tramitar ahora una licencia que tienen concedida desde hace décadas les va a requerir tiempo, hasta que se la concedan con los ritmos que marca la propia Administración, y dinero, el de las obras que ahora les van a exigir para cumplir una normativa que parece más estricta para quienes tengan migrantes alojados que para el resto.

Estoy convencido de que cuando sean chinos los que haya que acoger, unos 2.000 que dice CATL y Stellantis que se van a necesitar para la construcción de la gigafactoría de baterías, la Administración va a ser igual de escrupulosa y pulcra a la hora de exigir los mismos requisitos por los que a estos negocios se les sanciona. Porque al final, esta no es una medida que tenga que ver con el color de la piel, aseguran desde la DGA, ni con el país de origen, sino de cumplir con una normativa que dice que un hotel solo es tal si lo usan visitantes para el ocio o el negocio. Y qué casualidad que con la norma en la mano las inspecciones, seguramente aleatorias, han ido a caer en estos establecimientos que tienden la mano a la acogida que el Gobierno rechaza públicamente aunque la acate luego.

A veces importa tanto lo que es como lo que parece. La DGA niega tajantemente que contentar a Vox esté detrás de una medida que, cuanto menos, se puede calificar de controvertida, pero a nadie se le escapa que el momento escogido para retirar la licencia es cuando la extrema derecha le está pidiendo gestos de estas características. Que también hay un presupuesto que aprobar con Vox, antes presentar y antes negociar, que seguramente verá la luz antes de las Navidades. Pero vale, vamos a creer que es pura casualidad.

Tampoco se nos escapa a nadie que estos establecimientos desmontan el argumento de la DGA de que no hay sitio en Aragón para tantos migrantes. Muchos más hoteles de estos que ahora se quedan sin licencia harían falta para socorrer en España a quienes viven una auténtica emergencia. Y será casualidad esta medida administrativa que no será desproporcionada pero lo parece, que no será una represalia, pero lo parece, que no será injusta, pero lo parece, que no será por la nacionalidad de los huéspedes, pero lo parece, y que no será por Vox, pero lo parece.

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