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Opinión

La traca de fin de año: Aragón se asoma a las urnas

La presentación de los Presupuestos de 2026 para la comunidad es el último cartucho para salvar la legislatura del Ejecutivo de Azcón, que podría convocar elecciones antes de final de año

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, durante la presentación de los Presupuestos para 2026.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, durante la presentación de los Presupuestos para 2026. / PABLO IBÁÑEZ

Si alguien esperaba un final de 2025 tranquilo, relajado y con vistas a la Navidad estaba muy equivocado. Aragón vivirá una intensa traca de final de año en la que no habrá momento para el respiro después de que el pasado viernes el presidente de Aragón, Jorge Azcón, presentase el proyecto de Presupuestos de la comunidad para 2026. El hito no es ni más ni menos que el último cartucho de un Gobierno que mira ya de frente a un proceso electoral que solo evitará si el PP logra reunir suficientes votos para validar unas cuentas que ya estaban más que elaboradas en la DGA pero que se encontraban en el congelador con la única intención manejar los tiempos y adaptarse al guion que se ha diseñado desde el Pignatelli en las últimas semanas. El pistoletazo de salida lo ha dado este mismo fin de semana Extremadura, que celebrará elecciones el próximo 21 de diciembre, pero llegarán más citas electorales en Castilla y León y Andalucía, aunque todo apunta a los aragoneses podrían acudir antes a las urnas.

Nadie (o casi nadie) quiere elecciones en una comunidad inmersa en un escenario de optimismo económico y laboral, con máximos en inversiones y en ocupación, con un horizonte despejado y una reputación al alza. Sin embargo, todos saben que, hoy por hoy, es el único camino posible dadas las circunstancias, la aritmética, el escenario político y la incapacidad de llegar a acuerdos. El clavico del abanico ya no existe y la atomización de partidos de antaño en las Cortes de Aragón se ha reducido, con Vox como tercera fuerza política y con Podemos y el PAR en caída libre.

El escenario de bloqueo, por tanto, está servido, porque el Partido Popular de Aragón no ha sabido o no ha podido sellar acuerdos y ahora no tiene ninguna intención de pasar por el aro de los dictados que le quiere imponer Vox para aprobar los presupuestos y que se traducen en postulados racistas y xenófobos, una enmienda a la totalidad al Pacto Verde y un sinfín de ocurrencias que son incompatibles con el futuro próspero que dibuja la comunidad. Pero, al mismo tiempo, todos saben también que el partido de la ultraderecha, teledirigido desde Madrid por su líder, Santiago Abascal, es consciente de que sus potenciales votantes han de llegar del caladero del PP o de la frustración ciudadana, y en ese escenario están decididos a tensar la cuerda lo que haga falta con tal de ganar votos.

Azcón no quiere pasar por el aro de los dictados de Vox y la ultraderecha solo daría el ‘sí’ a los presupuestos si la DGA sigue el guión de la Comunidad Valenciana

«Queremos ver compromisos que dejen a cero el dinero de las onegés que colaboran en el tráfico de personas, como ha hecho el presidente valenciano Pérez Llorca», apuntaba este viernes el líder de Vox en Aragón, Alejandro Nolasco, tras la presentación del proyecto de Presupuestos del Ejecutivo de Azcón. Toda una declaración de intenciones que deja claro que solo está dispuesto a comprar la hoja de ruta que se ha fijado en la Comunidad Valenciana. Y nada más. En realidad, Vox sabe perfectamente que comprar su discurso –como ha hecho Feijóo en Valencia— es garantía de éxito ante unas posibles elecciones generales a las que la ultraderecha mira con ambición. Porque supone propagar su mensaje y lograr que cale cada día más. Y porque, en definitiva, blanquear a Vox, es darles alas. Y por ahí no parece que Azcón esté dispuesto a pasar, muy al contrario de lo que ha hecho Feijóo, cuya estrategia está condenada a repetir fracasos pretéritos.

Y mientras todo esto ocurre, el PSOE de Aragón comienza a echar cuentas, consciente de la complicada situación a la que se enfrenta, aunque de puertas hacia dentro confían en que los resultados serán mejores de lo que muchos esperan. El partido socialista y más concretamente su líder, Pedro Sánchez, ha apostado por la visibilidad que da el Consejo de Gobierno a sus candidatos y candidatas en las comunidades autónomas. La ministra de Educación, Pilar Alegría, es quizá una de las más expuestas, ya que también es portavoz de un Gobierno que está contra las cuerdas por los casos de corrupción que acorralan a Ábalos y Santos Cerdán. La estrategia es cuanto menos arriesgada, aunque en política nunca se sabe.

Si alguien esperaba un final de año tranquilo, que se lo vaya quitando de la cabeza, así que disfruten del minipuente, intenten relajarse, suerte con el Gordo de Navidad y vayan preparando los regalos. El año 2026 puede volver a ser año electoral en Aragón, una comunidad que no ha regalado a nadie mayorías absolutas.

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