Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | CON SENTIDO/SIN SENTIDO

Geopolítica marxiana

La política internacional occidental sigue pautas marxianas, no por el célebre autor de El capital, sino por esos otros cómicos, también judíos, que divulgaron en la gran pantalla el humor del absurdo. Las negociaciones para poner fin a las invasiones de Ucrania y Gaza remedan el célebre diálogo entre Groucho y Chico en Una noche en la ópera (1935): «La parte contratante de la primera parte...». La geopolítica desplegada para que el emperador Trump consiga su ansiado Nobel de la Paz está superando el más disparatado sinsentido de los hermanos Marx. Veamos: Trump se apresta a negociar con otro tirano ultraderechista para refrendar con ganancias territoriales una invasión que contravino la legalidad internacional. Y lo hace en contra de los intereses de la OTAN (alianza que lidera) y de las democracias liberales occidentales, dejando así al pie de los caballos a sus «aliados» europeos.

Recapitulemos: el supuesto supralíder de las democracias que han ayudado al invadido acaba refrendando el imperialismo del autócrata invasor. Parece absurdo ¿no? A no ser que el objetivo sea jorobar a los venusianos europeos, debilitar ese engendro malévolo de la UE y dejar claro que ahora mandan las gónadas autocráticas. Por eso, como en el cine marxiano, aunque todo parezca absurdo, tiene un sentido oculto: en la citada comedia poner en evidencia el nonsense de la burocracia, en el nuevo panorama internacional refrendar la ley de los machos alfa. Y si es así, ¿qué sentido tiene la OTAN? Pero si hasta su secretario general, el perrito faldero Rutte, se ha quedado con dos palmos de narices ante las maniobras de su «papi» Trump... Así que, tras el compadreo con este último, el bajito Putin se ve crecido y amenaza a Europa con el Armagedón...

Pobre UE, atenazada entre dos tiranos, uno que les exige incrementar el gasto militar al 5% a cambio solo de alimentar sus empresas armamentísticas, y otro que alardea con su poder nuclear ante los que el Tío Sam ha dejado a la intemperie.

Y qué decir del «acuerdo de paz de Gaza» que sigue masacrando palestinos inocentes cada día (se contabilizan cientos después de la «tregua»). ¿No será más bien una treta para mantener el plan imperialista y racista de Netanyahu, el amigo preferente del emperador? Aquí Europa también está «a por uvas», refrendando la participación israelita en Eurovisión... En fin, «la parte contratante de la primera parte...». O, como reza el dicho popular, «como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te echo un ladrillo».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents