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Opinión | Sala de máquinas

Elecciones decisivas… o no

La convocatoria de elecciones autonómicas podría suponer una aceleración del tiempo político en la Comunidad y la revitalización de esa enmohecida palanca de gestión atorada hoy en unas Cortes sin presupuestos ni mayorías. Y eso ya sería un progreso, un avance. Con suerte, la parálisis del sector público en Aragón, solo atribuible a la incapacidad de los partidos políticos con representación parlamentaria para entenderse entre sí y llegar a acuerdos sustanciales sobre las cuentas y proyectos comunes, podría solucionarse mediante esa convocatoria electoral prevista, parece, para el mes de febrero... Podría solucionarse, o no. Pues de nada servirá dicha consulta si los resultados vuelven a repetir –escaño arriba, escaño abajo–, la actual configuración de la, al parecer, ingobernable Cámara autonómica.

En el caso de que el Partido Popular no obtenga la mayoría absoluta de 34 asientos se verá obligado a pactar con otros grupos, incluido Vox, con el que tantos desencuentros ha venido protagonizando. Calcándose de nuevo la misma o parecida encrucijada de disensos en materias que unos consideran inasumibles y otros irrenunciables. Y evidenciando igualmente la dificultad de volver a formar un gobierno de coalición con dos siglas que ya antes lo instituyeron con palmadas y lo disolvieron a voces.

Las últimas estadísticas y el mal momento por el que el atraviesa el PSOE han venido a dar por supuesta la victoria de los conservadores, pero Pilar Alegría tiene por delante una campaña en la que exponer su programa autonómico, en paralelo, como supongo aprovechará, a los logros económicos obtenidos por el gobierno central del que forma parte, y, aunque hoy resulte difícil confiar en una victoria socialista, podría remontar esas malas encuestas. De ganar las elecciones y encontrarse en situación de formar gobierno, Alegría se vería obligada a pactar con otros partidos para lograr su designación. Complicada operación, no tanto por la dificultad de la adición, sino por lograr sumar 34.

Se abre un trimestre lleno de incógnitas, que no se resolverán hasta bien entrado el mes de marzo. Para entonces, seguiremos con los presupuestos de hace tres años. En estas condiciones, hay que tener mucha imaginación para mirar al futuro.

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