Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El artículo del día

Cuatro fechas

Los profesores de historia saben que tratar de enseñarles a los jóvenes esa materia abusando de las fechas es contraproducente. Dicho esto, debo añadir que es imposible tratar de conocer hechos históricos sin situarlos adecuadamente en el contexto, lo que hacemos citando días concretos. Confieso que tengo facilidad para recordar fechas, motivo por el cual me gusta hablar de historia acudiendo a esos momentos especialmente llamativos que quedan en los libros. Sirva esta introducción para advertir que no voy a centrarme hoy en fechas claves, lo voy a hacer en cuatro que a mí me llaman poderosamente la atención, dos que nos afectan más a los españoles y otro par de alcance global. Voy a seguir el orden cronológico.

La primera de ellas tiene como protagonista a un militar y político español, Juan Prim y Prats, que sufrió un atentado por armas de fuego, lo que le produjo la muerte dos días después, el 29 de diciembre de 1870. Ese asesinato cambió la historia de España, que con él al frente hubiese situado a nuestro país en cotas similares a las de otros con los que siempre hemos querido compararnos. Militarmente fue valiente y supo mandar, en las guerras carlistas, en África y al frente de una coalición internacional que fue enviada a México para conseguir que este país pagase su deuda a las potencias europeas. En lo político fue progresista y aunó alrededor suyo a casi todos consiguiendo, por la fuerza, expulsar a Isabel II del trono. En unas elecciones constituyentes dio el voto a casi 3 millones, cuando en las anteriores solo pudieron hacerlo 400.000. Consiguió aprobar la constitución más avanzada de cuantas hemos tenido y puso en marcha un procedimiento de elección de rey que trajo, con los votos del parlamento, a Amadeo de Saboya al trono español. Su asesinato ha inspirado miles de páginas tratando de adivinar quién estuvo detrás, el general Serrano, el duque de Montpensier, los terratenientes cubanos, cuando lo único cierto es que los pistoleros lo hicieron por encargo de José de Paúl, antiguo socio suyo y entonces enemigo feroz que había anunciado en el parlamento que lo mataría.

La segunda fecha que quiero traer a colación nos afecta a España y al mundo. El protagonista fue el entonces presidente de los EEUU, Harry Truman, quien está en la historia internacional de la infamia por su decisión de lanzar dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (Japón) los días 6 y 9 de agosto de 1945. La que conocemos poco en nuestro país, a pesar de lo importante que fue para aquel momento y los años siguientes, es la del 12 de marzo de 1947. Tras la victoria aliada en la Segunda Guerra mundial no era descabellado pensar que el gobierno del general Franco podía llegar a su fin. La alianza con Hitler y Mussolini había sido manifiesta en nuestra guerra civil (1936-1939) y en la mundial, por lo que la caída del alemán y del italiano deberían haber llevado de la mano la del español. Pero no ocurrió así. Hubo pronunciamientos públicos de importantes líderes exigiendo el fin de la dictadura en España, retirada de embajadores, pero alguien decidió que no fuese así. Ante el Congreso (reunión de las dos cámaras, de Representantes y Senado) y en sesión solemne, el presidente estadounidense anunció al mundo la nueva política: el fin de los nazis obligaba a los aliados a centrarse en los nuevos enemigos, los comunistas, encabezados por la URSS. Y, desde ese día, cualquier país anticomunista sería amigo de los EEUU. Sin decirlo, Truman estaba garantizando a Franco gobernar hasta su muerte, como así ocurrió.

Sin extenderme mucho, creo que no es necesario, la tercera de las fechas elegidas es de autoestima para los españoles, espero que para una inmensa mayoría. El 11 de julio de 2010 nos proclamamos, por primera vez en nuestra historia, campeones del mundo de fútbol de selecciones. Y voy a contar la razón por la que esta fecha es tan importante para mí, y no es solo futbolística. Al día siguiente de aquella victoria tuvo lugar en el patio de la Academia General Militar la entrega de despachos a los tenientes y fue presidida por el entonces Príncipe de Asturias. En el vino de honor el hoy rey entregó a este centro una camiseta firmada por todos los jugadores (hoy en el museo del centro) y tuve la ocasión de estar allí recibiéndola junto al general director, momento relevante para mí.

Y si antes he citado a un presidente estadounidense de infausto recuerdo, voy a hacerlo con otro que, me temo, puede dejar a aquel como aprendiz. Me refiero a Donald Trump, elegido por segunda vez para el cargo el 5 de noviembre de 2024. La relación de presidentes de los EEUU cuya principal característica personal es la estupidez es más larga de lo que se cree, siendo William McKinley, el que nos declaró la guerra en 1898, uno de ellos, con el ya citado Truman, y George W. Bush, otros dos integrantes de la lista con muchos méritos para ello, y, por no alargarme, el actual inquilino de la Casa Blanca cierra por ahora esta relación. Megalómano, narcisista, racista, machista, inculto, soberbio, ávaro, y algunas otras características tan horrendas como estas, lo definen bien. Ha llegado para destruir todo lo establecido y está sembrando el mundo de incertidumbre y miedo. Es como superman, pero al revés.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents