Opinión
Azcón y Alegría: la batalla por el centro político
Los candidatos del PP y del PSOE afrontan el reto mayúsculo de tratar de movilizar a los votantes moderados, seducir a los jóvenes y evitar una campaña que beneficie a Vox

La líder del PSOE Aragón, Pilar Alegría, y el presidente Jorge Azcón, esta semana en el Pignatelli. / JAIME GALINDO
Las elecciones autonómicas de Aragón del 8 de febrero se jugarán en el centro político. El presidente del Ejecutivo autonómico y candidato del PP, Jorge Azcón, y la ya exministra de Educación, exportavoz del Gobierno y secretaria general del PSOE, Pilar Alegría, afrontan los comicios desde puntos de partida diferentes, aunque convergen en un objetivo común: ganarse la confianza de los aragoneses. El perfil sociológico de los ciudadanos de la comunidad es el de un votante de amplio espectro pero difícil de encasillar en buena parte de los casos, algo a lo que ha contribuido el hecho de que sea un territorio en el que la política de pactos ha sido la tónica dominante durante las últimas décadas. Pactar y acordar para poder gestionar y hacer viable la gobernabilidad y la vida de los aragoneses sin hacer mucho ruido ha sido una constante que ha ido calando y ha dejado poso en la sociedad.
Los grandes protagonistas de esta peculiaridad de la política en Aragón han sido el PP y el PSOE, que han sellado pactos con partidos como el PAR, CHA, Ciudadanos, Podemos, IU y Vox. Todos los partidos del arco parlamentario, salvo Teruel Existe, han formado parte en algún momento del Consejo de Gobierno, si bien este último podría ser pieza clave en la conformación del Ejecutivo autonómico tras las elecciones del 8 de febrero. Aragón, por tanto, no conoce mayorías absolutas y parece poco probable que las urnas vayan a romper esa tradición en los próximos comicios, aunque el bipartidismo, en compañía de Vox, volverá a coger fuerza tras las elecciones.
Esta circunstancia puede explicar que estemos ante una campaña de alto voltaje entre Jorge Azcón y Pilar Alegría, porque, además, ambos son dos pesos pesados de la política, atesoran una trayectoria extensa y notable y son referentes en sus partidos. También gozan de popularidad entre la población aragonesa y su capacidad de empatizar con los potenciales votantes figura entre uno de sus grandes activos. Las fuerzas, por tanto, deberían estar parejas si dejamos a un lado los condicionantes externos, que, no obstante, suelen ser decisivos. La última vez que ambos se enfrentaron, la socialista obtuvo 20.000 votos más que el popular (91.739 votos de Alegría por los 71.818 de Azcón). Fue en la pugna por hacerse con el bastón de mando del Ayuntamiento de Zaragoza, si bien la ganadora no gobernó. Han pasado más de seis años desde entonces, pero ninguno de los dos es el mismo. Todo ha cambiado demasiado.
Los aragoneses confían en que durante la campaña se hable más de sus problemas y expectativas que del ruido político ensordecedor que llega desde Madrid
En esta ocasión, ambos tratarán de hacerse con el Gobierno de Aragón en un duelo en el que las encuestas dan como favorito al candidato del PP y que estará condicionado por el auge de la ultraderecha de Vox, al que algunas encuestas otorgan hasta 11 diputados. En este contexto será determinante la capacidad de los dos grandes candidatos a la hora de convencer de que esa visión moderada es la mejor para Aragón. Para ello deberían huir del barro político, seducir a los jóvenes y movilizar a sus votantes para que acudan a las urnas el próximo 8 de febrero. Como se suele decir en el mundo del fútbol, quien domina el centro del campo gana el partido.
Alegría confía en activar al votante de centro izquierda y conquistar a quienes apoyaron a los partidos a la izquierda del PSOE en 2019 y 2023. Azcón, por su parte, aspira a acercarse lo máximo posible a los 34 escaños que le darían la mayoría absoluta, una misión casi imposible si no es con el apoyo del PAR (si logra representación) y Teruel Existe. Movilizar y atraer votantes desencantados será su gran desafío porque, de esa forma, lograría reducir el peso de Vox tras el recuento electoral. El escenario económico de Aragón y la vivienda pueden ser las armas de las que eche mano para ello.
Pero para que, tanto Alegría como Azcón, cumplan con sus aspiraciones será necesario añadir a su campaña un requisito básico y fundamental: hablar de Aragón y alejarse lo máximo posible del escenario nacional. Porque los aragoneses quieren que se hable de Aragón, de sus problemas y sus expectativas y porque los aragoneses están cansados del ruido que llega desde Madrid. Ambos candidatos tendrán la tentación de utilizar argumentos ajenos a la comunidad y entrar en el ruido de la política nacional, pero el mayor beneficiado de esa estrategia errónea puede ser Vox. Y el partido de Santiago Abascal es, a día de hoy, uno de los elementos que más pueden lastrar el desarrollo de Aragón, no solo por sus ideas, que están en las antípodas de lo que necesita la comunidad, sino por las dudas que generan a la hora de gestionar los recursos públicos.
Aragón ya está en campaña electoral y se situará en el foco durante las próximas semanas, pero antes los candidatos tomarán buena nota de lo que suceda esta noche en Extremadura.
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